leyendo[1]

 

Siendo diferentes

Se ríe escueta y forzosamente de algún chiste pronunciado , sintiéndose a veces un tanto desubicado en ese lugar, y aunque sabe que aquella siempre fue su familia, no puede ocultar que por un tiempo se sintió tentado de negarlo, y aunque tiene escusas para aquello, se arrepiente de haberlo hecho y esta convencido de que no lo volvería a hacer, porque lo quieren, él los quiere y eso nunca va a cambiar, porque es parte de ellos, es uno mas a pesar de que muchas veces se sintió diferente, incomprendido e incluso excluido de aquel grupo de hermanos, y al pensar aquello gira inconscientemente su cabeza hacia unos cuantos metros mas alejados de la madriguera, donde se encuentra una silla donde reposa su hija mayor, compenetrada en alguno de esos múltiples relatos históricos que tanto le fascinan, totalmente abstraída del resto de sus primos que se hallan concentrados en todo tipo de actividades diversas bastantes diferentes a la lectura minuciosa de su hija.

Y no puede evitar verse a él mismo reflejado con doce años y rodeado de hermanos que no compartían sus gustos ni forma de ser, atrapado en una familia demasiado numerosa y bulliciosa, donde jamás tenia lugar para ser él mismo y que ahora agradece tanto conservar. Porque desperdicio tres años alejado de ellos y no tubo la oportunidad de decirle por ultima vez cuanto quería a su hermano Fred, y siente una punzada en el estomago, aquella sensación que tan bien conoce y se ha vuelto parte imperceptible de su vida, la culpa.

Culpa por no valorar el afecto que tenía cuando creció y tubo la oportunidad de elegir entre aquello y sus propios egoístas intereses; y tiene miedo, miedo que ella cometa el mismo error, temor a que se repita la historia, y que esta vez él deba ser quien sienta el desarraigo de ser a quien su propia sangre le de la espalda y no lo tome como importante e indispensable en su vida, pero sobre todo a Percy le asusta que Molly sufra tanto como él.

Y él sabe que no puede amortiguarle los golpes que le depara la vida, pero puede advertirle, es por eso que cuando nota como ella se aísla del resto de los presentes, él se pregunta si sus padres se sintieron igual que él en aquellos momentos, y llega a la concusión de que quizás él no sea el mejor padre del mundo, pero le prometió a aquella niña, cuando era tan solo un bulto de mantas entre sus manos, hacer el intento, y definitivamente él va a cumplir esa promesa, porque si hay algo en lo que él puede decir que es todo un Weasley es en el valor de su palabra, algo que siempre reconoció a sus padres, incluso desde su foro intimo en aquella época en la que él se distancio porque ellos no querían ceder de su lealtad a la orden del fénix, actitud que ahora Percy reconoce lo mantiene orgulloso de ellos.

Y mientras la charla en torno a la mesa en la cual se encuentra presente, se deriva en una difusa anécdota a cerca del día en que Ron casi incendia sortilegios Weasley, de no haber sido por Angeline, culpa de un incidente con unas cajas explosivas, que todos los presentes comentan y él apenas percibe, sus pupilas se hallan ancladas en la comisura de sus ojos, para no perderse detalle de los movimientos de Molly, quien continua ajena a las risas y juegos que se desenvuelven a su alrededor, y reprime un bufido de fastidio consigo mismo, por no poder decir con exactitud cuando comenzó a tener aquella actitud su hija, por no haber notado antes que se le parecía tanto, o no haberle dado demasiada importancia.

Pasan por su mente todos los momentos en los que recuerda haberla visto exponiendo todo su ingenio para lograr quedarse sola en un rincón, en medio de una casa atestada de invitados a reuniones y celebraciones familiares, y se sorprende al percatarse de que son mucho mas frecuentes y comunes de lo que pensaba, y se siente responsable de dejarla crecer así, porque es justamente lo que intenta evitar, manteniéndose unido y haciendo a su propia familia parte de aquel grupo de personas que él sabe estarán allí con ellos en los buenos y malos tiempo. Pero lo que Percy no puede predecir ni controlar es el propio carácter de Molly Weasley, tan diferente al de la mujer por quien lleva ese nombre, y tan similar a aquel que le heredo su apellido.

Decide regresar a la conversación que se desarrollo frente a él, cuando se percata de la intermitente mirada de su mujer sobre él y su punto de visión, su hija, con una expresión que hace mas de una pregunta muda, donde deja en claro que se halla curiosa por saber que es en lo que esta pensando, pero que aun así no se ha desconectado del resto de los presentes como lo hizo él, a lo que él simplemente le sonríe sinceramente, sabiendo que Audrey ama a sus hijas por igual, pero a pesar de conocer su historia, ella no comprendería el porque de la intranquilidad de Percy respecto de la mayor de sus hijas, en algo que para ella es tan solo una actitud normal de su primogénita.

Pero para Percy no es solo eso, es una sensación de perturbación que no deja de remontarlo a los días de infinito vacio en los que se sentía dueño del mundo y emperador de la nada, perdiendo el sueño con las imágenes de sus seres queridos sufriendo y siendo torturados y él no estando presente, para luego levantarse cada mañana y fingir que él no necesitaba de nadie, que era autosuficiente, y que quienes estaban equivocados eran los demás, porque él era el único que se daba cuenta que lo mas importante era seguir con sus vidas y ocuparse de sus propios asuntos.

Y es allí cuando vuelve a observa a Molly, y en su trayectoria su mirada capta las imágenes de sus sobrinos Fred, James, Dominique y Roxane jugando a snap explosivo, a unos cuantos metros de donde se encuentran Lily Louis y Hugo intentando construir un castillo con los nuevos naipes gigantes inventados por George, su pequeña Lucy acurrucada durmiendo sobre unas mantas en el césped, la notable ausencia de Victorie quien aun se encuentra dentro de la casa con Ted preparando las tazas de café para la sobremesa y ahí, justo ahí donde la dejo la ultima, vez se encuentra la silla vacía donde hasta hacia unos momentos se encontraba su hija, teniendo como único ocupante, un libro que reconoce como el que tenia en manos Molly, y por unos imperceptibles segundos se alarma y su mente vaga por toda clase de improbables hipótesis, hasta que logra ubicar nuevamente, en el viejo árbol seco donde siempre se han ocultado los gnomos, la figura de su hija correteando alrededor del ancestral manzano en compañía de Rose y Albus que se hallaban allí platicando hasta lo que en ese momento aparentaba ser una súbita invasión de gnomos sobre su lugar de descanso.

Y él la ve reír, la ve correr junto a sus primos y demostrarle que ella también es una niña mas, que sabe disfrutar de momentos como aquel y sobre todo, que aprecia no estar sola en ese momento; y Percy no puede evitar esbozar una notoria sonrisa ante aquella visión y el recuerdo de que él también tubo esas memorias en su infancia, él también fue un niño feliz, repleto de cariño, al que le gustaba corretear a los gnomos muy a pesar de que su madre se colocaba al borde un de un colapso nervioso, él también en alguna ocasión se ensucio de tierra y disfruto de rodar por el manto verde de los jardines de su casa, y aunque no solía participar de la mayoría de los divertimentos de sus hermanos, porque prefería una calma lectura o realizar sus deberes, si lo hizo alguna vez por intención propia, y aunque él no era precisamente el favorito del grupo siempre lo aceptaban en sus juegos; y ahí Percy se da cuenta de que Molly en realidad es mucho mas parecida a él de lo que creía, porque no solo comparte su gusto por la soledad y la quietud, sino tan bien por la familia, porque mirarla allí siendo simplemente una mas de aquel grupo de niños, le hace saber que él siempre amo ese conjunto de cabezas pelirrojas a los cuales con los años se le han agregado otros matices, como el rubio, moreno y castañeo al que también les ha tomado afecto, a pesar de que le costo tanto darse cuenta, y se siente tranquilo de saber que su hija ya desde joven es mucho mas astuta que él, porque él puede observar en el brillo de su rostro que ella ya sabe que los quiere.

3615936

Entre libros y pergaminos


El chirrido de la pava sobre la hornalla de la cocina le anuncia que el café a llegado a su máximo punto de ebullición, de una manera poco amigable y silenciosa, por lo que decide levantarse de su lugar de trabajo momentáneo y dirigirse hasta la cocina para poder acabar con el concierto de silbidos que en ella se desarrolla y así poder conservar el silencio y la clama que se expande por su hogar a esas horas que sobrepasan la media noche , pensando que tal vez sería mejor para su dolor de cabeza, producto del esfuerzo por concentrarse en esos enredosos artículos con sus incisos y acepciones del nuevo decreto que esta controlando a cerca de la tenencia de creaturas domesticas, el invocar una taza de café ya prepara, pero recuerda que gracias a una de las cinco excepciones a la ley de Gamp de trasfiguración elemental eso no es posible, por lo que se resigna y vierte el liquido marrón con total pasividad dentro de una taza que reposa sobre la mesada, impregnándose del aroma de aquel, para ella, elixir liquido y la toma entre sus manos para retomar hacia el lugar de su lectura.

Y antes de regresar hasta su estudio, donde sabe le aguardan pilas de pergaminos en espera de ser revisados, detiene su andar por el pasillo, en frente del cuarto de la mayor de sus hijos, donde a pesar de ser aquel incluso un horario indecente para el desvelo, se puede identificar por la ranura de la puerta, la luz prendida, por lo que decide desviar su camino para así ingresar hasta la habitación.

Una vez que logra desplazar la puerta sin hacerla rechinar, labor en la cual toda madre con el tiempo se vuelve experta, le es posible obtener un panorama completo del interior del lugar, por lo que su atención es inmediatamente captada por la imagen de su pequeña, con la cabeza y parte de su torso totalmente recostada sobre la mesa que utiliza de pupitre, mostrando claramente que su intención no era perpetuar su sueño allí ya que se encuentra utilizando de almohada una de sus carpetas cuyas hojas perfectamente escritas con esa caligrafía demasiado prolija para ser la de una niña de ocho años, se halla bastante arrugada y en proceso de mayor deterioro a causa de ser implementada para aquel fin.

Hermione suspira resignada, ella conoce a su hija, y sabe que a pesar de que la escuela a aquella edad no le exija demasiado, ella siempre querrá dar el doble del esfuerzo que le piden, porque ella quiere saber, ella quiere tener las respuestas, a Rose no le gustan las dudas ni las incógnitas sin resolver, le molesta no comprender, y sobre todo, no ser capaz de algo; porque inevitablemente Rose heredo eso de Hermione, la tendencia a nunca saber cuando parar cuando se trata del conocimiento; por lo que intentando hacer el menor ruido posible deja su ya tibia taza de café sobre el escritorio y se dispone a acomodar las pertenencias allí dispersas, tarea que podría hacer con un movimiento de barita, sino fuese porque ello haría demasiado bullicio, comenzando por quitar de la mano de la niña un lápiz con que tenía la intención de continuar su tarea.

Aquella mujer de cabellos castaños arreglado en un gran moño algo desordenado a causa de algunos risos que se niegan a permanecer allí inertes, con la mirada escondida tras sus lentes de lectura y templanza de abogada preocupada por su trabajo, no muestra una imagen demasiado maternal para quienes no la conocen, incluso podrían decir que Hermione Weasley no es de la clase de madres que dan consejos sobre vestidos para las muñecas, recuerda el nombre de su súper héroe favorito y prepara tartas de melaza los domingos, pero no es así, ella se esfuerza por no ser así, porque ama a sus hijos y porque reconoce que le dedica mucho tiempo a sus actividades laborales, pero aquellos son sus hijos, sus únicos hijos, y aquella su única oportunidad de vivir sus vidas con ellos, y eso Hermione no lo piensa desperdiciar, solo que a veces, mas que de vez en cuando sus planes no coinciden con los de sus obligaciones, y ella se ve en el la odiosa encrucijada entre dedicarles mas horas a sus hijos o cumplir con su deber, lo que en general acaba en una cena un tanto apresurada, en la que comparte escasos minutos en familia luego de un día colmado de actividades individuales de cada miembro, para luego dirigir a cada uno de los niños a su cama, despedirse de su marido y encerrarse en su despacho a acabar con algún reciente informe de ultimo momento que parecieran ser la novedad del año por como se producen.

Y muy a su pesar, aunque a veces se queje y muchos no la comprendan, ella acepta que esa es su vida, ella siempre fue así desde que tiene uso de razón, y Rose es igual a ella en ese sentido, demostrándolo en cada cosa que realiza, en la forma en la que constantemente quiere superarse a sí misma, de la manera en la que intenta demostrar que ella es grande y puede relacionarse con sus primos mayores, incluso en su forma de hablar, siempre tan correcta, tan precisa; destacándose entre el resto de los alumnos de su colegio y siempre yendo por mas; y eso a Hermione le asusta…

Porque es cuando descubre entre los objetos extendidos sobre la mesa, un libro dos cursos mas avanzados que al que Rose asiste, que ella recuerda que ella hacia lo mismo, se internaba entre el mundo de la literatura, química y matemática, desarrollando temas mas complicados cuando ya acaba con sus deberes, aislándose del resto del mundo y perdiéndose así momentos invaluables de su infancia que ya no recuperara, porque no es que ella se arrepintiese de ser quien era, sino que acepta haber hecho las cosas un poco diferentes a lo habitual.

Menea su cabeza sutilmente en un intento por espantar aquellos fantasmas que la invaden a causa de la fatiga de la noche y termina de colocar el último blog de hojas en su lugar, para así como fin ultimo juntar todas sus fuerzas y levantar a su hija de la silla de madera donde se halla reposando para así colocarla dentro de su cómoda cama, por lo que luego de realizar aquello y extiende el edredón color naranja y negro con motivos de los “”que su marido le obsequio, para acurrucar a su hija, ella se queda una vez mas observando inmóvil la respiración cálida de Rose, sintiendo como si aquello fuese su mismo aliento, estando segura que así es, porque Hermione a tolerado demasiadas situaciones dolorosas en una corta vida, que pareciera reflejar la trayectoria de alguien muchos años mayor, pero si hay algo de lo que ella esta segura es que si le faltasen sus hijos a ella se le acabaría el aire de cada día.

Recorre la mirada por el contorno de aquel cuarto, y analiza aquellas paredes repletas de diplomas académicos y fotografías familiares, entremezclados con algunos escasos estantes con adornos y peluches, todo perfectamente alineado en un orden estructural, una decoración que representa demasiado bien a la dueña de aquel cuarto, porque así es Rose, organizada y detallista, una amalgama de matices infantiles y responsabilidad de adultos, y ella comprende que esta creciendo al no encontrar ya donde debería estar ubicado un cuadro de Disney que le regalo su madre y en su lugar hallar una tabla de horarios. Y es que a veces Hermione siente que no conoce realmente a su hija, cuando la escucha hablar con esa voz de mandona recientemente adquirida a su hermano Hugo, o hace alusión a algún conocimiento que ella no supiese que tuviera, y ahí ella recuerda escuchar la risa orgullosa de Ron diciendo que su pequeña es tan inteligente como ella, pero ella no esta convencida que aquello sea algo del todo bueno, porque ella no quiere que Rose sea como ella, ella desea que su hija sea aun mejor y que no tan solo tenga una vida productiva, sino fundamentalmente un vida feliz.

Pero no puede culparla, porque admite que a pesar de todo, cuando la ve allí sentada con el ceño entre fruncido sobre algún texto que no acaba de comprender, o le imita sus modismos característico del momento en que relata el desenlace de algún juicio reciente, como si ella misma estuviese dando a conocer información crucial en cada palabra pronunciada, y observa brillar sus ojos azules colmados de expectativa cuando le comenta sobre algún tema de su interés, Hermione no puede evitar notar un reconfortante cosquilleo en la boca de su estomago y controlar aquella voz de su interior que grita gozosa que aquella es su niña.

Abandona su intención de retirarse, sentándose a la orilla de la cama y posa una de sus manos sobre esa enredadisa melena pelirroja que cubre el rostro de su hija, acariciando con la yema de sus dedos con total contemplación por el contorno de sus mejillas, y es que Rose detrás de aquella personalidad centrada y madura aun es solo un niña, es una representación en miniatura de su mundo, de todo lo que es ella, de su forma de reírse y enojarse, de la manera en la que siempre intenta tener la razón, de cómo se coloca sonrosada al igual que Ron cuando lo alagan y esa eterna manía de morderse el labio cuando esta preocupada, y es que carga con la historia de sus padres, y se siente responsable de cumplir con sus expectativas y sueños, de demostrarles que ella cree en lo mismo que ellos y que es tan valiente como aquellos que lucharon por construir el mundo en el que vive, porque Rose nació en tiempos de paz, pero carga con la memoria de una guerra, una contienda en la que no tiene incumbencia pero que esta al tanto que aun provoca esporádicas pesadillas a sus padres, tíos y abuelos, y Hermione sabe que Rose es mas perspicaz que la mayoría de los niños de su edad, pero también sabe que a fin de cuentas es demasiado pequeña para comprender la complejidad de todo aquello, que para ella tiene la misma resonancia que cualquier relato histórico de sus libros escolares, y de alguna manera aquello a Hermione le transmite tranquilidad.

Y observa por ultima vez el rostro adormecido de la pelirroja y gira automáticamente su cabeza para analizar la ya fría taza de café olvidada sobre el escrito, y se percata que realmente esta agotada y que sus se encuentra perdiendo la batalla contra el peso de sus parpados, por lo que se inclina para darle un beso de buenas noches a Rose y así preparase para ir ella también a conciliar una cita con Morfeo, porque ha decidido que quizás en verdad sea demasiado tarde ya para continuar con su trabajo, y que incluso mañana tampoco le dedique la atención necesaria, ya que pasara la tarde del sábado con sus hijos, porque aquel documento después de todo no es tan urgente ni indispensable, y ella tiene mas interés en descubrir que cosas nuevas han aprendido Rose y Hugo esta semana, mientras disfruta del sol en su patio y de una escasamente comestible tarta de melaza, de esas que Ron se devora solo por el esmero que ella emplea en prepararla.

Y cuando apaga la luz de aquella habitación, cierra despacio la puerta para evitar interrumpir las aventuras y andanzas de unicornios voladores y príncipes azules de su hija, porque si alguien le hubiera dicho a Hermione Granger, la sabelotodo de Hogwart, que 23 años después de aquel primero de septiembre de 1990, luego de tener que soportar todo por lo que atravesó en aquella edad temprana, que ella se encontraría allí en ese momento parada en el umbral de aquella puerta, resguardando el sueño de aquella niña con la sensación de no saber nada de la vida y de que lo único de lo que podía estar segura es el amor que le tiene a su familia, entonces ella no dudaría que no hubiese tenido reparos en repetir la historia.

bien…hoy estaba en medio de la busqueda imposible de un archivo que parece anda juagndo a las escondidas por mi computadora, porque no logro encontrar donde lo guarde..y sin querer me tope con el archivo de mi historia y me acorde de ella….y me di cuenta que hace meses que no la continuo…y me agarro un poco de culpa….porque aunque nadie comente, tengo la esperanza de que alguien la lea y había prometido publicarla…

por lo que sin mas rodeos….aqui esta la continuacion de mi fic….sobre el fic de “el hacedor de reyes

solo reitero mi recomendacion para aquellos que no la hayan leido….la pueden buscar como “harry potter y el hacedor de reyes”, es una historia de “Martin Lazarte”…

espero que anden bien…saludos…

♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥

alcy y livius

La jornada había sido larga y agotadora, mas que nada porque su cabeza estuvo trabajando en mas de una cosa a la vez a lo largo de todo el día, por lo que una vez finalizo de acomodar sus pertenencias en su oficina, se dirigió hasta el despacho de Livius, donde este le aguardaba para marcharse a la casa que compartían hacia mas de un año en las cercanías de Londres.

Una vez que se aparecieron en el interior de su hogar, la joven pareja se sintió invadida por la necesidad de desplomarse en el sillón mas cercano a su alcance para así embriagarse con esa sensación de comodidad y pertenencia que solo aquel lugar les podía transmitir.

Mientras aun permanecían acobijados en el mullido mueble, Alcyone comenzó a quitarse los zapatos de tacón oscuros que le habían torturado los pies durante todo el día y Livius la imito, despojándose de su chaleco e intentando desanudar su corbata, a la vez que observaba como su novia se calzaba de unas pantuflas que convoco con un rápido “accio” y emprendía camino hacia la cocina.

Aquella casa en la que habitaban, regalo hecho por Albus, si bien no era demasiada extravagante ni lujosa, tampoco podría decirse que fuese una humilde morada, mas bien era una casa de respetables dimensiones, que contaba con un living, una sala de reuniones, un comedor un poco mas familiar para cuando estaban ellos dos solos, la bien equipada cocina, y dos despachos, a demás de tres habitaciones con sus respectivos baños, todo ello distribuido en dos pisos que se conectaban por la escalera principal que tenia naciente en el hall de entrada; todo protegido mágicamente para que solo un numero reducido de individuos autorizados pudiesen aparecerse allí o utilizar la red flú, a demás de permanecer custodiada de forma permanente por la guardia que Albus encomendó personalmente para aquel trabajo, en cada una de las viviendas de todos los integrantes de su circulo cercano, como una forma de precaución de cualquier ataque directo.

La joven se desperezaba lentamente mientras realizaba su recorrido hasta las hornallas, donde coloco una pava con agua, para preparar un poco de té para calmar los nervios, ya tan acostumbrados colegas de andanzas, y cuando se disponía a regresar hasta donde la esperaba Livius, no pudo evitar toparse con el enorme espejo de cuerpo completo que decoraba el pasillo por el cual caminaba.

Alcyone se paro en seco en aquel lugar, permaneciendo ausente de cualquier intento por realizar una acción consiente, y se coloco en frente de aquel reflejo que le devolvía la mirada y le perturbaba su escasa tranquilidad, totalmente exhorta de toda realidad que la rodeara en ese momento, porque allí estaba ella, todo lo que ella era, fue y podría ser, manifestado en aquella imagen, perfecta copia de su propio cuerpo, aquel cuerpo que ella tanto temía fuese a cambiar, e inconscientemente apoyo una de sus manos sobre su vientre, sintiendo un escalofrió al imaginarse las consecuencias que traería consigo si sus sospechas fuesen ciertas, si se adelantaba a las pruebas o si tan solo una mínima opción salía mal.

Ella meneo la cabeza compulsivamente, alejando aquella idea, y contemplo por última vez su reflejo para dirigirse nuevamente a la cocina, pero esta vez a acallar los silbidos de la pava y preparar la tan ansiada infusión.

Al llegar hasta la sala donde había dejado a su novio con ambas bebidas listas para ser degustadas, se encontró con la imagen de un Livius rendido ante Morfeo, colocado incómodamente en el sillón, con sus piernas extendidas sobre el mueble, mientras que la mitad de su cabeza sobresalía del mismo, en un extraño ángulo del que ella no dudaba, le ocasionaría una futura contractura cervical, como una clara señal que su propósito no había sido el pernotar allí.

Ella sonrío bobamente, aquel joven hombre a pesar de todo lo vivido jamás dejaría de ser para ella, aquel niño tierno y retrotraído del cual se había enamora en sus años de estudiante.; por lo que dejo las tazas sobre una mesa ratona y con un movimiento de barita acomodo el sillón para que cupieran ambos, apareció un par de edredones y acomodo a su novio en una posición mas apropiada, con el cuello sobre las almohadas del sillón.

El lapso de tiempo siguiente, que demoro en beber de un solo sorbo su té, quitarse el suéter de lino que llevaba y acomodarse al lado de su novio, mientras lo rodeaba con los brazos y le susurraba un “buenas noches” al oído, no era algo de lo que estuviera completamente segura, producto quizás del inminente cansancio que la aplomaba, la necesidad de poder sentirse segura entre el calor de las colchas y el cuerpo de Livius o el hecho de que su mente ya no toleraría mas una noche de desvelo producto de la preocupaciones cotidianas y urgentes; pero lo siguiente que Alcyone fue capaz de captar como una sucesión de pensamientos lógicos, fue el resplandor del los primeros rayos de luz colándose entre las cortinas, y el espacio vacío que la acompañaba en el sillón.

Inmediatamente, con la destreza de la guerrera mejor entrenada, siempre alerta ante la menor sorpresa, se puso de pie con un solo movimiento y tomo su barita, aguardando que todo estuviera en calma, en una actitud defensiva que ya se había convertido en un arco reflejo de su cuerpo; hasta que por el umbral de la puerta que se conectaba con el pasillo principal, vio aparecer la figura de un Livius a medio vestir, algo ofuscado por aun no poder anudar el moño de su corbata.

Aquella situación matutina a ninguno de los presentes le resultaba fuera de lo común, por lo que no se sobresaltaron al ver, ni ingresar distraídamente a uno, ni colocada a la defensiva a la otra, simplemente continuaron con su rutina, mientras Alcyone guardaba su barita y sonriente se acerba a su novio.

-Déjame ayudarte – le indico divertida la castaña a pesar de las negativas por parte de este que se empeñaba en arreglarse solo, hasta que finalmente cedió ante la insistencia de aquella mujer – Vez, no era tan difícil, solo es cuestión de practica – se burlo cariñosamente la chica, manteniendo sus labios cerca del lóbulo de su oreja, sabiendo la reacción que provocaría en su oyente, quien rápidamente tomo su blog de hojas que se encontraba dentro del bolsillo de su saco.

“bueno señorita Hitchens, entonces si usted quiere podríamos practicar ahora mismo, como atar y desatar el nudo de mi corbata” – contraataco con una mirada picara dibujada en su rostro, mientras le mostraba las palabras escritas a su novia y le rodeaba la cintura con los brazos, para poder besarla a la vez que la iba dirigiendo de vuelta hasta el sillón de donde recientemente se había levanto, provocando que el blog cayera al piso sin control alguno.

Ambos se besaban como si la vida dependiera de ello, y es que en cierta forma sus vidas dependían de ello, eran la única familia que les quedaba luego de la guerra, cada uno significaba para el otro lo único por lo que seguir luchando, eran su propia esperanza, la promesa de un futuro mejor y de un presente soñado, en el que solo existían ellos dos, amalgama de sudor compartido y aroma a sales prohibidas.

Porque él estaba seguro de estar palpando el paraíso cuando acariciaba cada punto cardinal de su cuerpo, impregnándose de esa fragancia a mujer que solo él conocía de ella, y ella podría jurar que era dueña del destino cuando sentía su cálida lengua humedecer sus pezones y adentrándose en ella, porque juntos bailaban una danza hecha solo para los dos, sintiendo como sus cuerpos se acoplaban a la perfección en el vaivén de aquel ritmo que con los años habían pulido hasta la sublime y exquisita excelencia, y no solo por cuestión de genitales, sino de sus almas, porque Livius y ALcyone gozaban de aquellas experiencias donde la carne se hacía protagonista de esos briosos encuentros, porque habían aprendido a practicar algo mucho mas que el sexo, ellos habían aprendido a hacer el amor.

Alcyone se percato como uno de los botones de su blusa salía volando por aquel living en el que se encontraban al momento en que Livius intentaba arrancársela de un solo tirón, y sentía su rostro arder por la intensidad de los besos y la presión que percibía en su pelvis a causa de la virilidad extasiada de su novio, mientras desordenaba con ambas manos el recientemente peinado cabello de él; hasta que un destello de cordura asomo por su mente y recordó el motivo por el cual su novio ya estaba arreglándose la ropa, por lo que abruptamente se separo del rostro del joven que la miraba desconcertado desde aquella perspectiva, que solo podía lograr ubicado sobre ella.

-Bueno señor Black- menciono con la voz un tanto entrecortada producto de la agitación del momento y el deseo interno de no decir lo que iba a pronunciar para así continuar con lo ya empezado – debo confesar que su…propuesta, suena muy tentadora- continuo con un tono un tanto seductor y contorneando el mentón de su oyente con la yema de sus dedos, a lo que este respondió con una de esas sonrisa indecorosas de las que tan solo era testigo ella– pero lamentablemente si en 20 minutos no se presenta en su oficina, me temo que tendré a medio ministerio de magia registrando nuestra casa certificando que no lo halla secuestrado, por lo que creo que lo mas prudente será asistir a nuestros respectivos trabajos.

Livius resoplo resignado, después de todo su novia tenía razón, él debía estar en 30 minutos en una junta con Isaac y Jezebel para el control semanal de los informes del interior, que luego debían presentar al ministro. Por lo que no era conveniente llegar tarde e incentivar rumores inapropiados, ni alarmar a nadie sin motivos.

Con notable desgano se quito de en cima de su novia, dejándole así vía libre para que ella pudiese salir de allí y dirigirse a cambiarse de atuendo lo mas veloz posible mientras él se dedicaba a acomodar nuevamente su traje y cabello con una notable decepción en su mirar, por ver truncado sus recientes planes.

Sin embargo diez minutos mas tarde cuando Alcyone bajo al living luciendo un casual atuendo rosa pálido, bastante abrigado a causa de las temperaturas características de la época, Livius se hallaba totalmente repuesto y listo para partir ambos rumbo a sus obligaciones diarias, con la usual monotonía que ya caracterizaba sus días, y a continuar con el circulo vicioso en que se habían convertido sus vidas

- – - – - – - – - – - – - – - – - – - -

Si alguien le preguntara a algunos de sus conocidos a cerca de Ashton Bennett, recibiría una respuesta escueta y precisa en la que lo describirían como un hombre de unos 22 años, cabello y ojos oscuros comunes, andar desinteresado y un poco distraído, que era capaz de pasar desapercibido sin ningún problema entre la multitud, mientras que otros simplemente dirían que se trata de ese joven bajito que, de manera sorprendente para muchos, forma parte del circulo de allegados del vice ministro.

Aquello se debe quizás al aspecto introvertido y casi ingenuo que siempre porta, o a esa actitud de niño que había tenido suerte de encontrar los amigos indicados, que hacían que la gran mayoría de los que trabajaban con y para él le subestimaran en su foro interno, aunque no lo pudiesen demostrar públicamente por el respeto que exigía la posición de la que este era privilegiado. Sin embargo Ashton se jactaba de ser lo suficientemente astuto como para saber cual era su lugar a ocupar en aquella sociedad, y había sido lo suficientemente leal a Albus como para ganarse esa seguridad, porque a pesar de nunca haber sido un prodigio en cuanto a habilidades estratégicas, Ash era un verdadero Slytherin, y como tal, sabía que había muchas cosas que sucedían a su alrededor de las cuales no era informado, pero mientras aquello no le afectara de forma mediata, no le molestaba simular ignorancia, mas bien era un papel cómodo, al que se había habituado, hasta transformarlo en un verdadero crédulo de que la noche ya había pasado por su vida, y ya no volvería.

A pesar de aquello, cuando esa tarde tuvo entre sus manos una serie de informes que eran enviados por los guardias, encargados del cuidado de las distintas moradas de los miembros mas importantes del ministerios, manifestando que todo se encontraba en calma y orden, no pudo evitar tener la certeza de que algo extraño estaba ocurriendo y que mas temprano que tarde, aquello acarraría graves consecuencias. Por lo que, a diferencia de las demás veces en la que había hecho lo mismo, cuando aparto aquellos informes en una esquina predestinándolos al olvido, sintió un poco acostumbrado cosquilleo en la boca del estomago, la culpa.

Y por primera vez en varios años, sintió nostalgia por aquellos días de su niñez en la que tenía la seguridad de ser el único dueño de su destino y su conciencia, pero aquel añoro persistió tan solo por el lapso de unos minutos en los que demoro en regresar su concentración a su anterior lectura y continuar con el resto de su trabajo, después de todo era 24 de diciembre, y aquel día pronto acabaría para darle lugar a la celebración de noche buena.

Definitivamente Ash Bennett era el tipo de persona al que lo que sucedía en el mundo a su alrededor no le importaba demasiado sino le afectaba directamente a él o algunos de sus afines, pero lo que él no sabia era que en ese preciso momento, desde algún lugar impensado, se estaba entretejiendo un juego peligroso, del que ni siquiera sus propios autores tenían la certeza de salir con vida, ni mucho menos, que tan solo dos pisos sobre su cabeza, en una oficina muy parecida a la suya, se encontraba una de sus mas cercanas amigas, de pie frente a su escritorio, contemplando con una expresión indescifrable, una carta que era portadora de la confirmación de aquello que tanto la había mantenido en vela.

- – - – - – - – - – - — – - – - – - – - – - – - – - – -

El aroma a tequila y whisky de fuego que inundaba el ambiente, eran propios de las costumbres del anfitrión de la fiesta y su inherente gusto por combinar las culturas muggle y mágica, sintonizando a la perfección con aquella velada en la que todos los concurrentes se mostraban perfectamente adaptados a estas particularidades.

La sala principal del ministerio había sido re decorado con gran esmero por los asistentes, y ahora estaba siendo utilizado como salón, para la convocatoria que Albus Potter había invitado a dicho festejo pre navideño, mientras el considerable numero de convidados se mostraban distendidos y afables, disfrutando tanto de la buena comida, como del suave jazz que sonaba de fondo ambientando el lugar en un clima de jolgorio típico de las vísperas de navidad.

A simple vista uno podía observar los distintos círculos que se formaban en torno a conversaciones superficiales sobre cuestiones como anécdotas cotidianas, quejas sobre el clima agreste de la época y el resultado del último campeonato de quiddich, a demás de los demás hombres y mujeres que deambulaban sin rumbo por todos los extremos, incorporándose esporádicamente a alguna que otra charla o a los bufetes que rebosaban de platos, que dejaban al descubierto los exigentes gustos de la encargada de la elección de los detalles, la misma novia del vice ministro.

En medio de toda aquella algarabía solo se podía contemplar una única figura solitaria, la de una joven que en vano intentaba camuflarse entre los rincones con aquella túnica de gasa con estrás, en color ocre, de la cual a pesar de no estar acostumbrada a vestirse tan extravagantemente, no se quejaba ya que había sido un obsequio de cumpleaños de Livius y no podía negar que podía llegar a acostumbrarse a esa vida de sociedad en la que se habían insertado, aunque aquel pensamiento le resultase contradictorio en aquella circunstancia.

Alcyone se mantenía victoriosamente alejada de la tentación de insertarse en cualquier plática de salón o que tuviese relación con el trabajo en aquel momento, ya que concentraba toda su capacidad de pensamiento en lograr encontrar entre los convidados a la figura esbelta y estilizada de su novio, con quien estaba decidida a hablar antes que todo aquel arrebato de valor que tanto le había costado conseguir, se desvaneciera de su cuerpo, y ya no tuviese la entereza necesaria de comunicarle aquello que le estaba provocando un incomodo nudo en la garganta desde que comenzó a sospecharlo.

-¿Sabes que es un verdadero desperdicio visual el que permanezcas tan apartada en un rincón luciendo semejante vestido? – la sobresalto la voz de Agamenón, quien sin previo aviso se encontraba de pie junto a ella en compañía de Ash y Jezebel, quienes la miraban inquisitoriamente en espera de una respuesta por parte de la aludida.

-En realidad solo me aleje un poco para poder admirar mas la fiesta – mintió fallidamente la castaña, sabiendo que ninguno de sus oyentes le creería pero sin saber que mas decir, ya que no quería que le cuestionaran mas a cerca de su taciturna actitud.

-Mas bien parece que buscas a alguien Alcy – se burlo Ash del pobre intento de su amiga por engañarlos, a lo que los otros tres simplemente sonrieron en acuerdo con lo dicho.

-Bien, lo acepto ¿alguno de ustedes ha visto a Livius? Desapareció a penas llegamos, debía hablar algo, según é,l urgente con Albus y aun no lo he vuelto a ver

-Si, me pareció verlos pasar a ellos dos y a Scorpius fuera del salón, pero no estoy seguro, quizás ya estén por volver, ya saben como es Al cuando se trata de encargarnos misiones en privado – menciono distraídamente Ash, demasiado acostumbrado a aquellos eventos como para inmutarse, mientras no dejaba de mecer su copa y asi jugar con la aceituna que reposaba en el fondo vacio

-Si, aunque quizás sea mejor asi, a fin de cuentas siempre nos terminamos enterando cuando ya esta todo listo , a demás, demasiado tenemos cada uno con los que nos toca hacer como para ocuparnos de los labores ajenos – rebatió Agamenón con un dejo de resignación en la voz

-bueno chicos, ustedes me disculparan, pero esto es una fiesta, estamos celebrando que pronto será navidad, asi que yo no quiero esperar a las doce aquí en una esquina amargándome por los planes y no planes de Albus, no al menos por esta noche, asi que me voy a seguir disfrutando del baile ¿Quién me sigue?- declaro la ex huffpuff tironeando del brazo de Ash

-Si, creo que todos necesitamos distraernos un poco, y un baile no matara a nadie ¿vienes Alcyone?-interrogo Ash extendiéndole el brazo a su amiga mientras Jezebel comenzaba el camino hacia el centro del salón, a lo que la misma solo realizo un sutil gesto de mano en señal de agradecimiento pero declinando la invitación.

-Ustedes vayan, yo me quedo a hacer compañía Alcyone hasta que aparezca Livius, no se pierdan de esta pieza por mi – bromeo Agamenón antes de ver como su otro compañero también se perdía entre la muchedumbre

-Curiosa combinación ¿no crees? – inquirió el moreno a la joven aun observando el sendero por donde habían marchado los otros dos integrantes de la charla

-¿Quiénes? ¿Jezebel y Ash?- nunca se me hubiera cruzado por la mente, aunque si lo analizo bien no sería algo muy descabellado, solo que todos sabemos que ella no es ninguna ingenua ni frágil damisela, que espera a su príncipe azul, y Ash…digamos que no es la clase de persona de la que uno esperaría terminara con alguien como ella.

-Si, pero se llevan bien , y ambos están solos…

-Vos también estas solo hasta donde yo sé y no por ello Ash anda buscándote pareja- se bufo la chica prestándole atención a las palabras de su compañero pero sin dejar de registrar el lugar con la mirada

-Es diferente, lo mío es… relaciones sin compromiso, sabes bien que no soy hombre de una sola mujer – menciono Agamenón en tanto observaba a las oportunas jóvenes que atravesaron por su campo visual en ese momento, a lo que Alcyone solo negó con evidente escepticismo de sus palabras, entrecerrando los ojos.

-Yo diría en realidad, que eres hombre de la única mujer a la que no puedes tener – sentencio pícaramente, ganándose una mirada entre incomoda y reflexiva de su interlocutor, el cual afirmo lo dicho, escuetamente y con pesar, ya que ambos sabían lo cierto de aquello.

-Al menos tú tienes a Livius a tu lado, no sabes la suerte que eso significa

-Si…pero no me asegura nada – comento ausentemente Alcyone, esta vez con la mirada perdida en uno de los pasillos de entrada, como si esperara que por allí pasase la respuesta a lo que en ese momento se cuestionaba.

-¿Por qué lo decís? ¿Qué sucede? – se apresuro a rebatir Agamenón, pero antes de poder siquiera ver mover los labios a Alcyone para contestarle su duda, fueron interrumpidos por la llegada de Albus y Livius, los cuales se colocaron en frente de ellos con total naturalidad como si hubiesen estado conversando a cerca del incremento de los presupuestos escolares.

-¿Cómo están? ¿Disfrutan de la velada?- menciono Albus a sus amigos con todo su despliegue de bueno modales a la vez que apoyaba su mano en el hombro de Agamenón y recibía una respuesta afirmativa, antes de dibujar una sonrisa en su cara, de esas que guarda para aquellas ocasiones formales, y recomendarles que siguieran deleitándose con la noche a la vez que se excusaba de tener que ir a continuar con la recepción.

-Yo también tengo que irme – declaro Agamenón observando a la recientemente reunida pareja – lo mejor será que los deje a solas un rato, es navidad, y todos merecemos divertimos a nuestra manera, nos vemos chicos, si me necesitan lo mas seguro es que este con Isaac – saludo antes de marcharse y dejar a Alcyone mirando inquisitoriamente a su novio.

Livius ante esto, primero beso a su novia en forma de saludo y luego prosiguió a sacar su blog de hojas y escribir “No te preocupes respecto a mi charla con Albus… todo esta en orden”, a lo que la joven resoplo con desgano y termino dando por zanjado el asunto, para volver a taladrar con la mirada a Livius

-Necesito hablar contigo, pero no aquí dentro, ¿podemos salir un momento?- Menciono la chica intentando librarse de las palabras que tenia que decir lo mas pronto posible, a lo que su novio asintió con la cabeza comprendiendo que aquello mas que una pregunta, era un indicación de que la siguiese, por lo que ambos se tomaron de la mano para salir de allí lo mas discretamente posible.

Las voces y la música provenientes de la fiesta comenzaban a extinguirse  siendo reemplazados por  los sonidos del eco de los pasillos vacios el taconeo constante del caminar de la pareja que se dirigía en búsqueda de un espacio del que gozaran mayor privacidad, por lo que una vez alcanzada una distancia prudente que los separase de la concurrencia, Alcyone se detuvo en uno de los bancos predispuestos en los pasillos para la atención al publico e insto a su novio a que la imitase.

Livius no solía cuestionar las actitudes de su novia, puesto que en los años de convivencia, creía conocerlas todas, incluso muchas veces hubiera jurado no necesitar siquiera que ella le dijese muchas de las cosas en las que pensaba, ya que con el tiempo ambos, quizá también a consecuencia de la incomodidad de él, de comunicarse mediante escritos, habían desarrollado una maravillosa capacidad de predecir el comportamiento y palabras del otro.

Pero en esa ocasión Livius Black sentía que por un momento, lo único de lo que estaba seguro era de tener la sensación de no conocer a la joven sentado junto a él; porque aquella no parecía ser Alcyone sino una niña de 10 años apunto de confesarle a su papa que había roto un espejo, con temor a que este le castigara; y a la vez, se mostraba segura de querer decir lo que tenia preparado, como si de un gran misterio se tratase y muchas cosas cobraran sentido tras aquello…

El silencio se perpetuaba mas a cada segundo, amenazando con volverse un compañero permanente entre ellos dos, mientras la mirada de la chica mostraba la batalla que se desataba entre su cerebro y su garganta, por lo que él la incentivo con un sutil gesto a que continuara con lo que le tenía que decir

-Livius…- comenzó endeblemente, como si estuviera pidiendo permiso para continuar, a lo que el joven respondió tomándola de las manos para que no se detuviese, sin dejar de sostenerle la mirada, y por esa milésima de segundo sintió por primera vez desde esa tarde, cuando noto que ella actuaba distante, ese calor tan conocido por él, que le invadía cuando se sentía verdaderamente conectado con quien siempre había sido su único amor; algo que ella parecía compartir ya que se mostro mas calma y segura.

-Desde hace unos días, mas de una semana quizás, comencé a notar ciertas irregularidades en mi, y comencé a tener una sospecha que…no te comente para no preocuparte sin estar segura; por lo que decidí descartar todas las posibilidades y hoy me enviaron los resultados desde San Mungo y…- relato la castaña con normalidad, a la vez que su novio intentaba comprender el significado de aquello le contaba, hasta que luego de hacer una pausa para respirar y tomar con mas fuerza las manos del moreno como si temiese que fuera a escapar, lo miro significativamente, con unas pocas lagrimas queriendo escapar de sus ojos – estoy embarazada Livius

Bien…esta es una historia que esribi hace mas o menos dos meses….basada en un fanfic de Harry Potter llamado “Harry Potter y el hacedor de Reyes”, cuyo autor Martin Lazarte…es el orgulloso creador del mejor fic en castellano sobre la continuacion del epilogo Harry Potter…

debo contar,que llevo mas de año y medio lleyendo dicha historia…y aun no dejo de sorprende con las cosas que leo, y por supuesto ninguno de los personajes que aqui aparecen me pertenecn…son puramente invencion de Martin, o bien de J.K.R….sin embargo la cituacion descripta si es mia…y esta basada en el personaje que mas adoro del fic del hacedor de reyes….

esta es una version mia….sobre como van a suceder (o como me gustaria…por su trama, que suecdan las cosas),  mi historia esta un poco adelantada en el tiempo en cuanto al tiempo cronologico en el que se encuentran los personajes del fic original…pero aun asi creo que es la explicacion perfecta de porque los personajes terminan siendo como son….

si bien no he pedido permiso al autor de los personajes ni para escribir, ni para publicar esta historia….si le he comentado de su existencia…y le he prometido mostrarsela….por lo que la publico ahora como una forma mas sencilla de mostrarselo…a demas de que es un lugar seguro donde se no se perdera…

si quieren (con muchas muchas recomendaciones) pueden leer el fic de Martin en : http://albusyharry.wordpress.com/

y por ultimo…solo espero que les guste…y como una forma de hacer mas amena la lectura…decidi coortar la historia en tres partes…por lo que adelanto que esta es solo la primera….pero pronto colocare el resto

espero que les resulte interesante…saludos…

♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥

alcy pensando

Prologo

tras un considerable lapso de tiempo de entrenamiento en el instituto Dumstrang y de conseguir numerosos adeptos, Albus Potter y su ka-Tet regresa a su país natal y consiguen llegar al poder de forma efectiva con una estrategia sutil y precisa cuya ejecución duro tan solo un día en contraste de los meses de minucioso labor para su preparación, que consistió en la disgregación del sistema gubernamental regido hasta el momento desde el núcleo del mismo, la toma del control de los medios de información y difusión y finalmente la destitución definitiva de Servilla Crouch como ministra de magia de Inglaterra.

Luego de un precisó desplazamiento de habilidades, el departamento de aurores fue desmantelado por completo y se tomo cautiva a Servilia Crouch, derivándola inmediatamente a la prisión de Azcaban, donde permaneció custodiada hasta el día en que el mismo Albus se presento ante ella jactándose de su victoria y vaticinándole que le aguardaba el beso del dementor en su futuro próximo…

Inmediatamente confirmado el inminente triunfo de aquella rebelión, se puso en marcha la siguiente etapa, que nada tenía que envidiarle al nivel de organización anterior, segundos luego de la derrota de Crouch, pudo observarse durante varias horas el azulino cielo Londinense teñirse de colores pardos, grisáceos, blancos y negros, a causa de las parvadas de lechuzas enviadas hasta los cuatro puntos cardinales del país notificando a cerca de lo recientemente acontecido y de la transmisión por radio abierta del discurso del nuevo ministro, que tuvo lugar minutos mas tarde, donde se presento por primera vez ante toda la comunidad mágica de Inglaterra, junto a quienes pasarían a conformar parte de su parlamento.

El discurso del nuevo mandatario se transmitió desde el despacho que durante siglos perteneció a sus numerosos antecesores en un ambiente templado, de suma precisión y pasividad, en total discrepancia del mundo exterior donde miles de oyentes oscilaban entre el miedo, la ira, la alegría, la satisfacción, la consternación y sobre todo la confusión, en medio de un discurso que no tan solo informaba del cambio de mando, sino de la creación de un nuevo puesto de vice ministro, la reorganización de la guardia y el parlamento nacional y las nuevas medidas de seguridad respaldadas por los diversos cuerpos de aliados que mantenían cercadas zonas periféricas a la capital, discurso que no dio tiempo ni lugar a que la mayoría de los ciudadanos comprendiera lo que sucedía, resguardándose en palabras de aliento y promesas de un nuevo orden, justicia y seguridad, que sonaban dulces al oído ignorante y bastante tentadoras ante el inconforme con el gobierno anterior.

Por lo que finalmente aquel cambio abrupto de gobierno se produjo sin demasiada resistencia, ya que la población se disputaba entre aquellos que estaban a favor, en contra y la gran mayoría quienes simplemente fueron indiferentes ante lo que no les permitía acabar de comprender lo sucedido.

Los días de Alcyone

los Dioses se apiadaron del infortunio de los amantes y Zeus se compadeció de Alcyone y decidió concederle 14 días de calma en pleno invierno, que serían suficientes para poder engendrar su descendencia con tranquilidad

El periodo posterior a aquel día en que todo había comenzado, transcurrió sin demasiadas sorpresas para el grupo de partisanos que luchaban por la causa del nuevo gobierno de Inglaterra.

Eventualmente células opositoras aisladas realizaban intentos por combatir aquello con lo que no estaban de acuerdo, pero eran oportunamente descubiertos o vencidos en batalla, con algunas pocas excepciones de grupos que ocasionaron más que simples intentos de complot, llegando incluso a ser considerados un problema en potencia, pero siempre terminaban siendo controlados.

Por su parte la comunidad mágica en general, no mostraba manifiestos de incomodidad con la situación vivida, ya que la gran mayoría aun se hallaba demasiado temerosa y al no verse afectados de ninguna manera directa, optaban por el silencio y continuar con sus vidas lo mas normalmente posible, lo que daba la sensación de un cierto periodo de paz que era muy difícilmente creíble si uno se hallaba al tanto de los acontecimientos diarios y los planes futuros que se entretejían en lo que a Albus Potter le gustaba nombrar como la sala redonda, lugar que él mismo mando a acondicionar para dichas reuniones de quienes formaban su circulo intimo, entre ellos el ministro Weasley.

Aquel lugar repleto de matices, era hasta cierto punto irrisorio si uno se apegaba a la cordura, ya que era una burda imitación de aquella pintoresca leyenda Europea muggle del rey Arturo y su legendaria mesa, en un intento del vice ministro de imitar su simbolismo de igualdad entre él y los demás miembros de aquella sala, algo escasamente plausible debido al evidente acuerdo mudo, de su rango de líder de aquel grupo.

Sin embargo nadie allí presente en ese momento se hubiera atrevido a asegurar que no se hallaban en un periodo de calma, o por lo menos lo mas cercano aquello que durante los últimos años de su vida añoraban fervorosamente, por lo que se apegaban con total ímpetu a la desesperada ilusión que los acogía.

El sol de invierno en el exterior de aquel edificio, daba la impresión de ser solo una pintura en aquel plomizo cielo de diciembre, que no transmitía ningún calor a demás de la nostalgia que irradiaba, la cual se acoplaba a la perfección con el semblante reflexivo de aquella mujer castaña que observaba mustiamente el contorno de la ventana mas próxima a su ubicación, aunque aquello fuese tan solo la imitación de una verdadera visión, hecha con un hechizo alucinador, a falta de ventanas reales en el subsuelo donde se encontraban en el ministerio de magia.

Y suspiro cansinamente, hallándose ajena al debate que se desarrollaba en frente de su presente ausencia mental, sin dejar de observar los matices de aquello que la mantenía tan pensantica, los distintos tonos negros de las sombras de media tarde, con los escasos destellos de luz que apenas existían aquel día, entremezclados en un extraño contraste bastante homogéneo, y reprimió un impulso inoportuno de triste ironía, porque su vida en ese momento estaba así, colmada de tintes blancos, negros y sobre todo…grises.

Porque habían ganado aquella guerra por la que tanto se habían empeñado y Servilla Crouch y su impune tiranía habían acabado, pero a costa de un alto precio, tantos sacrificios y perdidas, la sensación constante de miedo y peligro, las cicatrices permanentes sobre sus pieles y almas y saber que la estabilidad en la que se encontraban era tan endeble como una casa de madera, que por fuera parece solida e imperturbable, pero por dentro pueden detectarse los tablones roídos y con humedad que con el tiempo tienen como único sostén al pilar principal, sin el cual la construcción se derrumbaría; y Alcyone Hitchens sabía perfectamente que aquel equilibrio se debía al hecho de jamás haber tenido que ser algunos de sus seres queridos mas cercanos al cual darle el ultimo adiós en uno de esos improvisados entierros en los cuales se hacían los conteos de la bajas tras las batallas de ataque y defensiva.

Recorrió con la mirada aun un tanto perdida, todos los rostros de los allí presentes, mientras agradecía internamente el poder verlos allí sentados discutiendo quizás de algo que era crucial y a lo que ella no le prestaba atención en ese momento, pero con vida, aunque no todos fueran del todo cercanos, o sus mas íntimos amigos, eran parte de esa especie de cepa que entre todos habían construido.

-Tú que crees Alcyone- le consulto repentinamente la voz del dignatario de mesa

-No creo que mi voto tenga que ser tomado en cuenta en esta oportunidad Albus, recuerda que al ingresar a la sesión yo comunique mi negativa de tener algún tipo de influencia sobre lo que se determine a cerca del nuevo destino de Nott y su destacamento – pronuncio la aludida en calma, sosteniéndole la mirada a su interlocutor quien simplemente hizo un gesto de acuerdo con la cabeza, para luego volver a dirigirse al resto de la sala, y Alcyone volvía a sumirse en su ya habitual silencio de las ultimas reuniones, pero esta vez concentrándose en lo que aparentaba ser ya la conclusión de la deliberación.

-Bien, en ese caso, creo que entonces la decisión esta tomada, por una mayoría de 6 a 4 votos y uno nulo, Nott será derivado junto con los refuerzos que le corresponden a Cambridge – decreto firmemente Issac Prewet, quien era el encargado de fiscalizar y contar a los sufragantes, dando así por concluida la reunión.

Todos los concurrentes inmediatamente luego de escuchar el dictamen realizado por el joven hombre, comenzaron a ponerse de pie, con total alivio de poder retirarse de allí para así seguir  ocupándose de otros asuntos o de recurrir a un merecido descanso acompañado de una bien ganada taza de café, en un despliegue de murmullos entre animados y cansados combinados con el ruido de las sillas siendo corridas de su estática posición, lo que hacía notar lo tedioso que había resultado para la mayoría la interminable discusión a cerca de aquel tema;  y los únicos que permanecieron allí, fueron el ministro y el vice ministro quienes debían ultimar los detalles del traslado de aquel escuadrón de hombres.

-Recuérdenme nunca mas participar de una asamblea así siendo a penas las siete de la mañana – dijo a modo de broma, pero con evidente realismo Agamenón quien caminaba junto a Ash, Livius y Alcyone por los pasillos que conducían al ascensor.

- De acuerdo, pero te recuerdo que no fue precisamente nuestra decisión la de realizarla a esta hora – agrego la castaña, ante las miradas de comprensión de sus acompañantes, mientras presionaba el botón de llamado del ascensor.

-Si, es cierto, debía hacerse algo urgente con respecto a esa situación- secundo algo abatido, mientras la conversación se envolvía de un incomodo silencio al ingresar al esperado elevador.

-¿Alguno sabe algo mas a cerca de los ataques en Bristol?- menciono dubitativo Ash, a lo que los tres negaron con evidente frustración por la falta de información sobre ciertos hechos que sabían Albus intentaba mantener controlados.

Los siguientes minutos nadie aporto nada nuevo, simplemente se despidieron cada uno en su piso y se dispusieron a realizar sus tareas del día, todos, excepto Alcyone quien se dirigió directamente a la cafetería que se encontraba en la planta baja, en compañía de los informes que debía sellar y que cargaba en su maletín, dispuesta a despejar su mente de aquellas perturbadoras ideas que la asechaban en el ultimo tiempo con el aroma a capuchino recién preparado.

Permaneció allí aislada en su rincón de siempre, junto a la pila de documentes que releía continuamente sin notar el paso de las horas, hasta que se percato de que sentía hambre por lo que debería ser momento de almorzar, levanto lentamente su vista de los pergaminos dispersos en la mesa, para dirigirse a uno de los cantineros, cuando reconoció la figura de Valerie ingresando al lugar.

La misma le devolvió la mirada, y desistiendo de su intención inicial, se encamino asía la mesa donde se encontraba Alcyone, para tomar asiento en frente de ella, sin esperar ninguna invitación, portando su tan característica expresión indiferente en su rostro.

-¿Por qué tan sola aquí?

- Estoy tratando de ordenar ideas – explico distraídamente, sin querer hondar demasiado en el asunto que la turbaba.

-Ya veo – dijo la morena sin darle demasiada importancia, comenzando a buscar con la mirada a alguien que las sirviese de un plato de comida, pero sabiendo que aquellas no serían las ultimas palabras intercambiadas, ya que ninguna podría decir porque, pero en el periodo en que tuvieron que convivir en el castillo de Dumstrang ambas mujeres habían adquirido el habito de compartir aquel tipo de encuentros, nada planeados, ni demasiado confidenciales, pero de alguna forma cercanos, sabiendo que aunque la otra no fuese mas que una compañera de causa, podían contar con su escucha, algo que ambas habían aprendido a valorar en aquellos difíciles tiempos.

-¿Alguna vez sentiste miedo de algo que deseaste mas que nada en la vida?- pregunto sin mayor explicación, como si aquello fuera algo de todos los días, mientras Valerie se limitaba a meditar su repuesta, en una actitud por primera vez atenta desde que se encontraron.

-Si… pero aun así me hice cargo de lo que deseaba- confeso escuetamente en un instante de sinceridad – prepárame una ensalada escocesa sin aderezos y con aceite natural – le dictamino a un elfo que se había acercado hasta donde ellas se encontraban, a lo que el indicado voltio a preguntar que deseaba la otra integrante de la mesa, y una vez que tuvo ambos pedidos tomados hizo un reverencia y desapareció.

Aquella fue la señal para Alcyone de que la conversación había acabado, y la respuesta recibida era mucho mas de lo que podría haber pedido, por lo que 10 minutos más tarde cuando sus respectivas ordenes les fueron entregadas, ambas permanecieron en un inmutable silencio disfrutando cada una de la tranquilidad de aquel día.

ted lupin

Cuestión de padres y padrinos


Observa distraídamente el vacilar, ocasionado por una leve briza, de la cortina mezcla de azul marino, violacio y fucsia, y sonríe vagamente al recordar cuanto insistió Ginny en comprar aquellos telones para que se complementasen con su juego de sillones verde limón recién comprados para su nuevo hogar, y que cuando acabo de adquirirlas su pequeño ahijado tiño en un muy inoportuno primer estallido de magia, e incluso si se concentra demasiado aun puede reproducir en su cabeza la amalgama de sentimientos que expresaba el rostro de su mujer aquella tarde, entre la desazón por ver arruinada aquella prenda que tanto adoraba y la emoción de ver convertido en todo un brujito a aquel que para el recién formado matrimonio era como su hijo, que finalizo en un carcajéate Harry que observaba dichoso a la pelirroja estrujar entre sus brazos llena de emoción a un consternado teddy que se disculpaba insistentemente por el lamentable accidente el cual pronto su madrina contaría con dicha y gozo, incluso llegando a conservar ese juego mal combinado de living para recordarle a cada visitante de aquella casa aquel suceso con total orgullo, exponiendo aquellas cortinas como si se tratase de un tapiz forjado por el mas ilustre pintor contemporáneo.

Y suspira imperceptiblemente, expulsando de sus pulmones el oxigeno sobrante, como si así eliminase un poco el peso que reposa sobre sus hombros ya un poco roídos por los años y la humedad de las mañanas y continua con su labor de espectador desde aquella posición en su sillón favorito donde se remontan sus memorias mas cercanas, aquellas dedicadas a charlas de trasnoche y jornadas de develo, cafés matutinos y tardes de cumpleaños, sabiendo que cada uno de ellos es una parte que quedara con él incluso mas a halla de esta vida.

Y no puede abandonar ese semblante reflexivo que ya se instalo como compañero del día, porque no esta tan viejo ni acabado, pero se siente cansado de una vida demasiado vertiginosa para gusto propio, pero suficientemente gratificante en el repaso de las cuentas; y siente que han pasado siglos desde que se convirtió en todo un hombre y que fue solamente ayer que lo cargo por primera vez en sus brazos siendo él un inexperto adolecente lleno de temores, la mayoría de ellos demasiado fundados en el contexto de representar aquel niño su rol de padre sin él nunca haber sido hijo, mientras trata de recordar cuando fue la ultima vez que le dijo te quiero.

Aquella simple oración de dos palabras , que por razones de costumbre y cotidianeidad ya no son tan frecuentes al ir creciendo, y que con el paso del tiempo se guardan en cajones en la espera de una ocasión especial para decirlas, pensando que luego habrá una oportunidad y que siempre será mejor después, sin tener control sobre el paso de las fechas y postergándolas creyendo inconscientemente que no son necesarias pronunciarlas, hasta que un día ya no recuerdas cuando fue la ultima vez que se las dedicaste a alguien cercano sin la necesidad de hallar una razón mas que el expresarle lo importante que es su presencia en tu vida.

Y aunque sabe que en ese momento tiene la circunstancia perfecta para hacerlo al tan solo necesitar levantarse de su ubicación en aquel rincón del interior de su casa, no consigue ser dueño de sus movimientos, quedándose estático allí sentado junto a la ventana, demasiado embelesado con la imagen de una mujer de cabellos pelirrojos salpicados de blanco, sentada en una de las sillas del jardín acunando en su pecho a un pequeño bulto de mantas, bastante turgente como para poder mostrar su contenido, una beba que hace tan solo un mes bautizaron como Adélaïde y que él por su forma de reírse esta seguro tendrá ese encanto Weasley que tanto caracteriza a las dos mujeres que se encuentran mimándola en ese momento con completa devoción absortas hasta en el mas mínimo bosteza de la niña que duerme totalmente ajena a ellas, con la salvedad que cargara con la melena rubia de su madre; mientras un poco mas alejado del lugar donde reposan los restos de la ya acabada merienda, y de las miradas de reproche de Ginny y Victorie, se puede observar recostado boca arriba sobre el césped con una estruendosa risa y una expresión infantil de esas que Andromeda Tonks coleccionaba en Álbumes interminables, a Ted Lupin jugando con sus hijos Damien y Rosaline, haciéndole difícil a Harry pensar que aquel es ya un hombre entrante en las tres décadas

Y se siente aliviado, porque sabe que a pesar de todo, hizo un buen trabajo, porque es consiente que jamás podría eliminar el hueco que dejo la ausencia de sus padres en la vida de Ted, y él mas que nadie allí presente lo comparte, y nunca pensó en compararse con quien fue su profesor, y no tan solo en cuanto a estudios, sino en cuanto a la vida, un apoyo, un amigo, quien fue uno de los mejores amigos de sus propios padres; pero sabe que logro ocupar otro lugar en su historia, uno que es de él, solo de él, y que le pertenece por merito propio, el de padrino.

Y aquel no es Harry Potter venciendo a un mago tenebroso, ni desentramando un caso de vida o muerte, no es Harry Potter negándose a dar declaraciones en el profeta o acudiendo a importantes asambleas en el ministerio de magia, aquel es Harry Potter contemplando fascinado a su ahijado disfrutar como un niño emocionado, de una vida que él prometió ayudarle a construir, porque aunque ahora Ted Lupin se jacte de tener sus propios hijos, él jamás podrá dejar de ver en él a ese pequeño de cabello cambiante y mirada inteligente por quien tuvo que saber explicar todo tipo de cosas insólitas y dar respuestas incomodas sobre que sucedió en la guerra, porque el cielo es azul y no naranja y como se hacen los bebes, enseñarle sus propios ideales y creencias, aprender a contar cuentos de caballeros andantes y mas tarde a escuchar sus propias historias sobre chicas y problemas de las diferentes edades, hacer leche chocolate y sobre todo cambiar pañales.

alumnos

CAPITULO 2: Comienzos


-Lily…Lily…ya despierta, que Zamantha parece haber muerto, y no logro hacer que se levante y si no se preparan pronto llegaremos tarde al desayuno…- le informaba una despeinada castaña que era iluminada por unos lejanos destellos luz que lograban escabullirse por las hendiduras de las persianas, mientras zarandeaba por los hombros a una niña enrollada entre un manojo de sabanas que parecía negarse a la idea de abandonar la calidez de aquella cama…

- ¡Lily….Lily!- insistía la castaña – ¡vamos!…no, tu también, no me digas que eres igual de perezosa- recrimino Alice mientras comenzaba a abrir todas las persianas para permitirle la intromisión a luz del día

Lily se sentía desconcentrada, ciertamente su mente aun no comprendía que todo aquello que había experimentado hubiese sido tan solo un simple sueño, aquello era muy distinto a todo lo imaginado previamente en su vida, aquellos sentimientos que tanto la estremecieron no podrían ser meramente producto de su fantasía, aquella sensación aflígete que se había apoderado de corazón y como el mismo se convirtió en euforia de forma súbita al presentir como aquello que anhelaba se hallaba a su alcance…se palpaba tan real…pero ¿que significaba todo aquello? ¿Por qué había soñado que corría a través del gran salón del colegio como si su vida dependiera de ello? ¿Qué era aquello que tanto añoraba alcanzar? ¿Por qué nunca vio de que se trataba?

- He …Lily…¿estas ahí?- interrogo una despeinada rubia en medio de bostezos al observar a la reflexiva pelirroja, mientras frotaba sus ojos añiles intentando de esa forma espantar el sueño…lo cual distrajo a la aludida de sus pensamientos

- Sí- atino a decir Lily mientras se percataba de su fugaz ausencia mental en aquella habitación- solo que aun estoy cansada, pero Alice tiene razón, si no nos apresuramos nos perderemos el desayuno, lo mejor será que comencemos a darnos prisa en preparar todo lo que nos valla ser necesario para emprender las clases de hoy –declaro la ojiverde poniéndose en pie

- Hasta que al fin me escuchan, ya era hora de que se levantaran- declaro una Alice exasperada cuando ingresando nuevamente a la habitación que por unos minutos había abandonado – no comprendo como hacen para encontrarse tan calmadas, yo casi no pude ni dormir a causa de la ansiedad que tenía por que ya fuese hoy a la mañana – confeso mientras daba vueltas por todo el cuarto concentrándose en silencio de observar cada rincón

- ¿Qué haces?- le pregunto Lily mientras se colocaba su uniforme

- ¿Yo?…solo me estoy asegurando de no relegarme de nada, es que mi mama siempre me tiene que andar recordando que no me olvide alguna cosa que sin querer deje en algún lugar del cual mas tarde no me acuerdo, o de que no pierda mis pertenencias, es que…soy algo olvidadiza y siempre sin pretenderlo acabo por extraviar algún objeto que mas tarde seguro voy a necesitar- comento Alice- y mis padres ya me han advertido que es un muy mal habito porque no siempre van a estar ellos para recordarme donde es que guarde mis cosas, o cual es la dirección de mi casa, o el nombre de mis muñecas, mucho menos cuales son los libros que debo llevar a clases, donde es que coloque mi barita, o que nunca debo irme sin ambas medias puestas- dijo entre risueña y seria- por eso es que me acostumbro a levantarme temprano para poder asegurarme de tener todo en orden, después de todo lo último que necesitaría sería aparecerme en un aula de clases y luego darme cuenta de que no llevo mochila o que nunca me cambie el pijama –concluyo la castaña con una mezcla en el rostro de preocupación y diversión – Pero de todos modos es algo que no puedo evitar, me  pasa todo el tiempo, y es que es algo que herede de mi padre, él es igual, nada mas que lo sabe manejar mejor –finalizo entre rizas, que contagio a sus compañeras

- Bueno, esta bien, entonces si ya has confirmado que tienes todo preparado, bajemos a desayunar que ya mi estomago se acaba de despertar- dijo Zami que ya se encontraba lista para partir, a lo que todas asintieron

Una vez que se encontraron en el gran salón y  que se proporcionaron de una abundante desayuno, decidieron prestar atención a los horarios que le habían sido asignados y entregados por la jefa de su casa, mientras se ponían de pie dispuestas a asistir a lo que Lily pensó sería una experiencia inolvidable y realmente maravillosa, su primera clase como alumna de magia, cuando una vos conocida hizo que lamisca se distrajera de la platica que compartía con sus amigas

- ¡Lily…espera! – Solicito con voz agitada un cohibido niño de pelo negro flácido que aparentaba haber estado corriendo tras el trío de niñas…- aguarda, necesito hablar con tigo…

- Sev…- dijo algo sorprendida la pelirroja pero demostrando una gran alegría por ver a su amigo- Alice, Zami el es Severus Snape, va a la casa de Slytherin, y es amigo mió desde antes de venir al colegio, vive cerca de mi casa – presento muy emocionada Lily por poder reencontrarse con el chico

- Oh… ¿es amigo tuyo? –exclamo Alice un tanto asombrada por el comentario de Lily

- Si, es él de quien te hablaba Zami- explico la ojiverde sin comprender la reacción de su otra compañera – ¿Por qué lo preguntas de ese modo Alice?- interrogo extraña, mientras que el referido las observaba envuelto en un incomodo silencio el cual él había estado intentando esquivar, ya que conocía perfectamente la causa por la cual la niña se hallaba de cierta forma alarmada

- No, por nada – intento explicar Alice quien se sentía apenada por haber respondido de esa forma ante la presencia del Slytherin

- No es nada grave Lily –espeto el niño de forma queda, tratando de que aquello no le produjese ningún tipo de reacción –eso no tiene importancia ahora, pero…podría hablar contigo unos minutos, asolas – recalco mirando a las espectadoras que se hallaban junto a Lily

- Bueno…claro Sev…como tú quieras- manifestó observando el rostro del niño que parecía enfuscado y hasta contrariado, para luego dirigirse así la rubia y la castaña –chicas si no les molesta, vayan adelantándoseme, yo ya las alcanzo en unos minutos, tratare de no demorara para no llegar tarde, de todos modos creo saber como llegar hasta el aula pociones, solo me gustaría poder hablar con él antes de que comiencen las lecciones de hoy- expreso a modo de pedido a las dos chicas que la miraban un tanto desconfiadas

- Si…de acuerdo, no hay problema Lily, nosotras nos vamos encaminando y si llegamos antes de que te desocupes, intentaremos guardarte un lugar- dijo Zamantha, mientras disimuladamente empujaba a la castaña que aun no contestaba, para luego alejarse ambas por el pasillo en el que se encontraban hasta doblar en una esquina donde ya no pudo divisarse su rumbo

- Y bien Severus…y…¿que tal todo?… ¿Qué me cuentas de nuevo? No sabes lo extraño que es esto para mi…en verdad…en verdad necesitaba encontrarte para platicar sobre todo lo ocurrido aquí, y es que no te he visto desde la selección anoche – le dijo Lily  mientras se acercaba animadamente al chico para poder conversar- ¿pero dime, de que era lo que precisabas hablar?

- Bueno…yo…- comenzó a anunciar Severus sin saber realmente por donde empezar a explicar- tan solo quería saber como te encontrabas…es decir…Aun estoy algo confundido por el que te hallan escogido para que pertenecieras a Griffindor…después de todo…yo…no me lo esperaba –confeso evitando mirar a la cara a Lily, la cual le sonreía abiertamente a causa de lo conmovedor que le pareció el comentario

- Si es verdad…fue muy inesperado- concordó ella- pero que vallamos a ir a casas diferentes no implica que nuestra amistad valla a perderse Sev, te lo aseguro, es solo cuestión de que ambos prometamos que pase lo que pase nada va a cambiar – expuso la niña, con toda la convicción del mundo – a demás…no es algo tan grave, después de todo lo único en lo que no vamos a poder concordar es en ciertas clases y la sala común, pero mas halla de eso todo lo demás es como si ni siquiera fuéramos separados por casas

Severus quien la miraba con expresión incrédula, no se sentía capaz de expresarle su temor de que aquello que ella proponía como sencillo no fuera realmente así, ya que las enemistades entre Griffindors y Slythrerins eran un hecho tan antiguo cuya trascendencia resultaba imposible de ignorar, a demás de la incertidumbre que le ocasionaba el desconocer a ciencia cierta las posibilidades que existían de que de algo fallase y ella con el tiempo se olvidase de él

Sin embargo la inocencia de las palabras con la que Lily manifestaba su certidumbre a cerca de la posibilidad de conservar aquella amistad, acompañados por aquella sonrisa afectuosa de la pelirroja no le permitieron negarle una respuesta afirmativa

- Esta bien Lily, yo comprendo que va a ser difícil el pertenecer a casas tan opuestas, con hostilidades tan profundas, pero si tú estas dispuesta a hacer todo lo posible porque nuestra amistad perdure, pues yo también te lo prometo,- dijo el chico devolviéndole la sonrisa

- De acuerdo entonces…ambos juramos que pase lo que pase, nada interferirá en nuestra amistad –proclamo la pelirroja extendiéndole la mano para que este la tomase

- Si, lo juro- dijo el chico al mismo tiempo que empuñaba la mano de la ojiverde en señal de su compromiso para con lo prometido

- Ahora tengo que irme –informo Lily una vez que ambos ya habían aceptado lo anteriormente acordado- debo apresurarme si quiero llegar antes que el profesor me castigue –dijo ella comenzando a retroceder por el pasillo a toda marcha no sin antes despedirse de Severus quien cuando una vez emprendieron carrera cada uno para su respectiva aula, dio media vuelta sobre sí mismo y le grito lo mas audible posible a la pelirroja

- Nos vemos mas tarde en la clase de herbólogia- para luego perderse de vista

Lily corría lo mas rápido que sus piernas le permitían, intentando no desorientarse a través del laberintos de pasillos que debía recorrer a la vez que procuraba observar el camino que recorría para guardarlo en su subconsciente, de modo de evitar extraviarse en un futuro. Hasta que por fin luego de tan agitado recorrido llego a su destino

Al encontrarse enfrentada con la puerta de entrada al aula, intento tranquilizarse y controlar su respiración, se incorporo y se decidió a ingresar esperando no ser aprendida por la demora pero para su fortuna se encontró con que el grupo de alumnos que correspondía a aquella asignatura aun se hallaba esperando al profesor, el cual se veía demorado unos minutos

Lily avanzo por entre medio de los pupitres sintiendo como todas las miradas recaían en ella, mientras iniciaba la búsqueda de sus amigas las cuales al verla  entrar le señalaron un asiento que se encontraba vació detrás de ellas, por lo cual inmediatamente luego de haberlas encontrado se dispuso a tomar asiento

- ¿Puedo sentarme? – inquirió la recién llegada a un niño menudo de cabello castaño que se encontraba sumido en un libro que poseía entre manos; este al notar la presencia de la niña desplazo tímidamente su mirada para enfocarla en la persona que le hablaba y con un leve asentamiento de cabeza le indico que era bienvenida

- Muchas gracias – retribuyo Lily acomodándose en el pupitre- Disculpa que asista a esta hora, espero no te moleste, es solo que no pude llegar antes, no se que hubiera hecho si me hubiese perdido alguna explicación del profesor –comento Lily entablando una conversación, mientras ordenaba sus elementos de trabajo en el espacio que le pertenecía

- No te preocupes, no has muy llegado tarde en realidad, solo que todos quisieron entrar temprano para encontrar buenos asientos, pero la clase aun no comienza – le explico el chico hablando por primera vez

- ¡que bien!- en verdad tuve suerte, pero para ser sincera esa también era mi intención, solo que se me presento una demora no prevista de ultimo momento y ya no pude arribar temprano, por cierto, me presento soy Lilian Evans, pero me puedes decir Lily – menciono a la vez que le dirigía un gesto de saludo

- Es un gusto conocerte Lily, mi nombre es Remus Lupin, pero a mi solo me dicen Remus – dijo el castaño provocando una sutil riza en la chica

- Bien Remus, veo que eres mi compañero de torre, ¿eres de Griffindor también verdad?, ¿y que estabas leyendo?

- Esto- dijo Remus señalando el libro- es solo un cuento muggle llamado “sueño de una noche de verano” que me regalo mi abuelo, no es nada demasiado complejo, pero si es interesante, me gusta mucho la literatura muggle, es algo inculcado por él

- De veras, ¡que lindo!-exclamo la pelirroja eufórica- mis padres son muggles y bueno…yo crecí leyendo esas historias, he ojeado cuanto cuento, novela, fabula o leyenda se me ha pasado por enfrente los últimos años, a demás de que una de mis escritores preferidas es Shakespeare, me he aprendido todo sobre él – declaro entusiasmada Lily

- ¿En verdad?…pues, entonces con mayor razón es un gusto conocerte, es muy difícil encontrar alguien de mi edad con quien hablar de estos temas – menciono Remus mostrándose igualmente interesado en la platica – muchos consideran extraño que lea tanto y que a demás mucho de lo que lea sean autores muggles…- dijo el castaño cuando el hueco sonido de la puerta irrumpía en el curso anunciando la ansiada legada del profesor

- Buenos días alumnos – pronuncio el hombre machando asía el frente de la clase – disculpen mi demora, les ruego sepan perdonarme, sin querer me he visto entretenido con un asunto de carácter urgente que tan solo podían resolver con migo, bueno…en realidad solo se trataba de un viejo amigo perteneciente a la orden de merlín 1ª clase que pidió de venir a hacerme unas consultas, nada mas –notifico a los jóvenes quienes lo escuchaban sin comprender del todo cual era el fin de aquella información – Bueno –concluyo de forma abrupta y se poso de pie junto a su escritorio- mi nombre es Horace Slughorn y seré su profesor de pociones durante este año, y para aquellos que no lo sepan a demas soy el honroso jefe de la casa de Slytherin – dijo en modo de alardeo –pero basta de hablar de mí, nuestro trabajo de hoy consistirá en comprender lo que significa aprender un arte tan complejo y magnifico como lo es el prepara pociones y brebajes mágicos, cuyos efectos pueden variar desde los limites mas extravagante que sus jóvenes e inexpertas mentes puedan sospechar, en esta clase descubrirán la implicancia que posee el correcto uso de elementos que le proporcionaran una gama de resultados posibles que se extienden mucho mas halla de lo inimaginable, y que pueden resultar ser tan benéficas como nocivas – argumento haciendo  énfasis en la ultima palabra haciendo que todos los presentes le otorgaran su total atención-  así que alumnos, para dar comienzo a las actividades de este día, vamos a comenzar con un ejercicio sencillo, lo primero que vana hacer es abrir sus libros en la pagina 87 y van a observarlos ingredientes que allí figuran –les indico al mismo tiempo que todos los chicos hurgaban entre las paginas de sus libros buscando la nombrada

- Correcto- anuncio una vez que todos se hallaban ubicados en la hoja adecuada – ahora como primera medida de seguridad , van limitarse a trabajar con sus compañeros de banco, nada de andar entablando dialogo con los otros pupitres, deben estar totalmente concentrados en seguir los pasos que se les indique, y solo va a ver un caldero por mesa para evitar enredos

Lily y Remus que ya se encontraban preparando sus calderos intercambiaron miradas interrogativas a cerca de cual usarían mientras el profesor terminaba de dar las explicaciones…

- Como podrán leer lo que prepararemos hoy es una simple pócima para encoger cuyos ingredientes se encuentran detallados en el libro, y sin mas vueltas, comiencen a elaborar sus pócimas que deberán entregarme al finalizar la clase una botella sellada que contenga el brebaje en perfecta preparación

La pelirroja se encontraba ansiosa, aquella sería su primera experiencia directa con ingredientes de ese tipo, y anhelaba realizarlo a la perfección, ella deseaba demostrar que ella podía ser capaz de convertirse en la mejor bruja si ella así se lo proponía, por lo que ni bien el profesor culmino con sus indicaciones y tomaba asiento detrás de su escritorio, ella y su compañero ya se hallaba en plena labor

Realmente Remus demostraba ser un chico muy aplicado y bien instruido, denotaba cierta concentración bastante admirable en un chico de esa edad y su capacidad de de organización satisfacía a la pelirroja la cual estaba mas que agradecida por poseer un compañero que compartiera con ella su determinación por hacer las cosas lo mas pulcras posibles

Los siguientes minutos de la clase trascurrieron sin mayores sucesos, ambos chicos ponían todo su empeño en su tarea, Lily se encargaba de pelarlos higos que necesitaban y Remus picaba unas raíces de margaritas mientras ambientaban la temperatura de su caldero cuando un molesto bullicio proveniente del bufete anterior al suyo los distrajo

- Yo digo que probemos con unos cuantos mas, me parecen muy pocos trozos de cien pies –dijo uno de los chicos- resultaría interesante ver que sucede

- Y si mejor intentamos colocando mas pétalos de margaritas porque tiene un color extraño –contesto su compañero mientras ejecutaba una onomatopeya de asco que resonaba junto a una carcajada poco disimulada

- No, te digo que lo que debemos hacer es introducir mas cien pies- le reitero el primero subiendo su tono de voz

- Que no Sirius…las raíces van a ser mejor, trae para aquí esos cien pies- le ordeno el otro disputante

- ¡Que digo que no! – refuto el chico que parecía mas divertido que molesto

- ¡Que digo que si! – insistió tomando entre sus manos el recipiente que contenía los ciempiés, mientras su “contrincante” jalaba el mismo desde el otro extremo

- ¡Que no!

- ¡Que si!

- ¡Que no!

- ¡Que si!

Lily ya se hallaba al borde de un ataque de cólera, respiraba trabajosamente a causa de la desesperación que le producía aquella situación de desorden que le impedía concentrarse en sus quehaceres, y trataba de contener sus ansias de hacerles tragar su propia posición a los responsables de semejante escándalo por lo que se determino a dar media vuelta y acabar con aquella disputa antes de que aquello terminase de sobrepasar con su poca paciencia restante, cuando al girar se topo sin previo aviso con unos magnéticos ojos castaños que al voltearse la observaron de frente directamente, fundiendo en ellos los esmeraldas de ella, haciéndola quedar estática, sin realizar ninguna acción…pero de pronto el súbito grito del otro chico la rapto de su embelesamiento

- ¡JAMES CUIDADO!- le advirtió el chico llamado Sirius, a lo que el pelinegro respondió con acto reflejo que esquivo el recipiente con los cien pies que era impulsado a toda velocidad por el aire y que fue a parar en el rostro de la pelirroja…

lily

CAPITULO 1: LA PRIMERA MIRADA

 

Los vestigios de lo que parecía ser una lejana imagen de una estación de tren eran observados por unos vidriados ojos esmeraldas que contemplaban de forma triste a través de la ventana como a cada centímetro que era recorrido por las ruedas de la maquina escarlata que ella abordaba, eran dejados atrás todos los significados de una vida pasada, dando lugar a un mundo nuevo, totalmente desconocido por ella, lleno de incertidumbres y misterios que anhelaba develar desde el instante en el que se entero de su existencia

 Aquel mundo, al cual ella sin ninguna duda se sentía parte, pero que le significaba tanto recompensas como sacrificios, sacrificios como aprender a ser diferente a la personas con las que ella había crecido y vista rodeada toda su vida, tolerar la ignorancia de quienes no la comprendían ni ella ni a aquel asombroso mundo y comprender que no todos la admitirían, que no todos se sentirían felices por sus dones, que habría quienes no compartirían su entusiasmo, y saber que una de aquellas personas siempre sería su hermana, quien jamás aceptaría su condición de bruja, muy a pesar de que aquello implicase acabar con la relación que mantenían en su infancia cuando todo entre ellas era un simple juego y una que otra riña trivial que siempre acababa por solucionarse con la intervención de su madre.

 Aquel primer viaje a su nuevo colegio, implicaba para Lilian Evans mas que un simple cambio, era para ella el renglón que separa la historia de su vida en dos partes, un antes y un después de haberse convertido en una estudiante de magia y hechicería, era el punto que daba fin al párrafo de su infancia para dar comienzo a que se narrase el relato de lo que seguramente sería, tanto por las joviales anegadotas como los infaltables percances, una memoria digna de recordar…

 Y mientras sus deslumbrantes fanales permanecían inmóviles admirando la belleza del tupido paisaje que se manifestaba ante su vista, sin dejar de permitirles la libertada a unas abundantes gotas salinas, la puerta del compartimiento que hasta entonces le había servido como un solitario refugio, se vieron estrepitosamente abiertas por dos niños que aparentaban tener su misma edad, los cuales se hallaban tan entretenidos con su jocosa conversación que no se detuvieron a notar la presencia de la niña que se encontraba arrinconada contra el marco de la ventana tratando de encogerse en si misma hasta el punto de parecer un ovillo de lana, para pasar desapercibida, hecho que logro sin mucho esfuerzo ya que ambos niños interpretaban un escandaloso dialogo a cerca de temas que ella desconocía, pero que en aquel momento no le interesaban…

 - Yo te apuesto lo que quieras a que en las vacaciones logro hacerle aparecer una verruga enorme en medio de las cejas a mi hermano sin que descubran que fui yo, haber si así por lo menos le cambia esa cara de amargado que tiene- dijo el niño que tomo asiento del mismo lado donde se hallaba Lily mientras comenzaba a emitir una desmesurada carcajada,-  a demás el siempre se resguarda con mi madre porque es el mas pequeño pero este año voy a dedicarme cada día que pase en el colegio a aprender trucos que no puedan deshacer- finalizo ya casi al borde de las lagrimas

 - Si, jaja, esta bien, eso sería muy interesante de ver, primero lo intentas y después me cuentas que tal te fue – acoto el otro niño en medio de risas mientras se acomodaba en el asiento que daba frente a su compañero de charla – Yo en cambio voy a dedicar todas mis fuerzas en convertirme en el mejor jugador de Quiddich de todos los tiempos que allá tenido este colegio – concluyo mientras se erguía en una pose orgullosa de un campeón- mi padre siempre me ha dicho que soy muy bueno atrapando la snich y que de seguro seré perfecto como buscador para entrar en el equipo

Quiddich…snich…buscador… ¿Qué eran todas aquellas palabras que carecían totalmente de sentido para ella? ¿Cuánto había de aquel lugar que ella desconociera y que con urgencia debía de investigar?*, pensaba Lily quien sin querer se había dejado atrapar por la conversación, e inconcientemente viro de forma disimulada para poder observara a los hablantes, dejando solo un lado del rostro descubierto ya que el resto lo mantenía oculto con la caída de su colorado cabello, y al realizar este movimiento pudo identificar de soslayo a uno de los niños, al que se hallaba ubicado enfrente, y sin saber porque su mirada se vio congelada , como si en aquel chico existiese algún tipo de imán invisible que no le permitía quitar su mirada de él, y comenzó a recorrerlo con los ojos, indagando centímetro a centímetro donde era que se hallaba oculto aquel encantamiento embelezador que sin explicación alguna provocaba  que su corazón palpitara al compás de un ritmo nunca antes experimentado mientras una sensación extraña recorría su inocente alma de 11 años. No lograba comprender que era aquello que le sucedía, porque no podía evitar perderse en aquellos castaños luceros o porque de repente notaba como el rubor recorría sus mejillas mientras contemplaba como aquel desconocido niño jugueteaba con su revoltoso cabello azabache en una forma compulsiva casi como un tic nervioso cada vez que se reía…, se hallaba anonadada, sin entender su propio comportamiento cuando nuevamente el sonido de la puerta al deslizarse lleno de sonidos el aire, raptándola de su encismamiento y dejando ver así a un pálido muchacho con el cabello negro que ya lucia su uniforme escolar pulcramente acomodado…

- Lily- vocifero el chico recién llegado en una expresión de triunfo- por fin te encuentro, llevo un buen rato tratando de hallarte- dijo mientras tomaba asiento justo enfrente de la pelirroja pasando por alto la presencia de los otros dos ocupantes del compartimiento

- Severus…hola….es que yo- intentaba declarar la niña comenzando a concentrarse en su amigo que la observaba intrigante

- Lily estabas llorando- la interrumpió el moreno- ¿Qué te sucedió?

-Nada…no quiero hablar contigo es solo mi hermana, es que ella me odio por ser como soy- contesto la interrogada.

- No deberías preocuparte por eso ella es solo…bueno ella no tendría que arruinarte este momento, Lily mira nos vamos a Hoqwart,  por fin llegaremos a Hoqwart, ¿no estas ansiosa? Este es lo que tanto esperábamos, nuestra gran oportunidad – declaro el chico logrando que Lily por fin esbozara una sonrisa al asentir a aquella pregunta mientras se limpiaba los últimos rastros de lagrimas que quedaban en la rendilla de sus ojos – Bien…y espero estés en Slytherin – comento Severus ya con mayor emoción en su vos a causa de haber hecho sonreír a su amiga

- ¿Slytherin?- espeto el chico con los ojos castaños que parecía recién percatarse de la presencia de los chicos en el vagón- ¿Quién quiere estar en una casa asi? Yo me mejor me voy de aquí ¿tu vienes o no?- le pregunto con cierta tonalidad de altanería a su compañero de dialogo…

El mismo era un niño un poco menos delgado que el anterior con el cabello oscuro y unos llamativos ojos grisáceos, que por primera vez desde que Lily los vio se hallaba serio y hasta con aire cabizbajo – Toda mi familia fue a Slytherin – apunto el aludido mientras miraba en dirección al suelo

- ¡OH  que mal! Y yo que te creía normal- anuncio el chico a modo de juego, que ya estaba de pie cerca de la entrada, provocando la riza de su oyente, mientras los otros dos niños se limitaban a ser simples espectadores

- Pero quizás yo sea la ecepción – declaro el chico que aun permanecía en su lugar- ¿A dónde irías si pudieras elegir?- le pregunto

- A Griffindor- clamo lleno de fervor- donde habitan los valientes- argumento comenzando a hacer ademán de hallarse luchando contra un monstruo inexistente, prueba de su osadía- al igual que lo hizo mi padre…- finalizaba mientras Severus realizaba un gesto en señal de desagrado por el comentario -¿te molesta eso?- pregunto el

-No- atino a contestar haciendo denotar la ironía en su respuesta- si prefieres ser un musculoso a alguien con cerebro, pues perfecto – le endoso con sorda

- Y tu a donde pretendes pertenecer viendo que no eres ninguno de los dos- interrumpió participando de la discusión por primera vez el otro chico

Lily sentía como sus mejillas comenzaban a subir de color, después de todo, no podía permitir que maltratasen así a su amigo, a su único amigo en aquel lugar, la única persona que estaba con ella apoyándola en ese difícil momento de su vida, pero por otro lado, no podía decir nada en contra de aquel chico que por unos minutos había sido el ladrón de su mirada, ella no comprendía porque no simplemente le hacia entender cual era su lugar, por lo que simplemente opto por huir de la posibilidad de tener que mirar a los ojos a aquel chico al querer enfrentarlo y así evitar tener que correr el riesgo de quedar en ridículo…

- Sabes Severus mejor nos retiramos- logro decir con el aliento entre cortado…mientras salía a toda prisa del compartimiento seguida de su amigo

-Hey!! Tú Quejicus…nos vemos luego – logro gritar el niño de los ojos castaños a modo de burla hacia Severus

- No les hagas caso, no son mas que unos niños inmaduros- le asevero Lily una ves que se encontraban en los pasillos del tren – ahora solo debemos preocuparnos por encontrar lugar lo único que me falta es tener que pasar el resto del viaje a pie –dijo la niña con fastidio, mas consigo misma por su reacción para con aquel moreno que por la discusión realizada- mira creo que allí podremos entrar- concluyo señalando una de las ultimas puertas del pasaje que aparentaba estar desocupado, y era seguida por el chico que aun se hallaba enfurecido por las palabras recibidas

El resto del viaje fue mas tranquilo, Lily , quien ya se encontraba de mejor animo platico entretenidamente con su compañero de compartimiento mientras se deleitaba como era su costumbre, escuchando los relatos que este hacia a cerca de todo lo que conocía sobre aquel magnifico colegio al que asistirían, mientras realizaban planes sobre todo lo que pretendían hacer una vez llegados al lugar, y entre rizas y charlas las sucesivas horas transcurrieron sin notarlo, pero en medio de fantasía y fantasía, creada por su mente a cerca de las maravillas que les esperaban durante el siguiente año, una distraída Lily no podía impedir dejarse llevar por el recuerdo de una atrayente riza inspiradora de diversión y alegría que le inundaban los odios, aquella riza que la había raptado de sus pensamientos por unos extraños segundos…hasta que la vos de lo que ellos suponían era un profesor les anunciaba que ya habían arribado a destino. 

30 minutos mas  tarde,Lily se encontraba de pie enfrente de todo el colegio, esperando su turno para ser sometida al análisis realizado, por lo que la profesora de aspecto estricto les había mencionado como “el sombrero seleccionador” el cual se encargaría de anunciarles cuales serían las casa a las cuales corresponderían cada alumno…

 Ella estaba inquieta, simplemente nerviosa, casi histérica por saber de inmediato donde sería el lugar donde transitaría los siguientes siete años de su vida, cuando por fin –Evans Lilian – se escucho nombrar a la misma profesora anteriormente mencionada

 Ella avanzo hasta el taburete donde tenía que colocarse el sombrero, y bien este rozo su cabeza profirió un sonoro bramido – ¡GRIFFINDOR!- anuncio dejando perpleja a la pelirroja, la cual al levantarse y comenzar a encaminarse hasta su respectiva mesa, trataba de encontrar alguna respuesta en el rostro de su amigo quien la miraba con expresión de dolor que le produjo una incertidumbre aun mayor, para luego finalmente tomar asiento junto a una chica que le cedió lugar junto a ella mientras le felicitaba

 - ¿Cómo te llamas?- escucho preguntar a la chica

 - Soy Lilian…Lilian Evans- anunció – ¿y tú?- correspondió amigablemente a la charla

 - Mi nombre es Zamantha Davis, pero puedes decirme Zami, así me llaman mis padres y yo también voy a primer año, por lo que vamos a ser compañeras, lo mas seguro es que compartamos habitación así que lo mejor va ser que comencemos a llevamos bien desde ahora, pareces una chica muy simpática, puedo decirte Lily- recito a modo de discurso de forma correlativa sin parar si quiera a respirar, lo cual causo gracia en la pelirroja

 - Si, jaja, claro que me puedes decir Lily, Zami, y que bueno que por lo menos tengo la seguridad de que me va a tocar ser compañera de alguien agradable, me alegra mucho que quieras que comencemos a llevarnos bien, podríamos no se, hasta llegar a ser amigas y dime ¿que ese adorno tan bonito que tienes en el cabello?- dijo Lily mientras apuntaba a lo que parecía ser una traba en forma de flor que cambia constantemente de color en el rubio cabello de la niña

 -¿Qué?… esto -dijo Zami apuntando al objeto en cuestión- Es un regalo de mi abuela, era de ella cuando era niña, me lo obsequio cuando me llego la carta de admisión a Hogwart, me dijo que es una joya rara hecha por los duendes de Gringotts, a ella le encanta coleccionar de esas piezas raras de joyería elfina- le comento sin darle mucha irrelevancia al asunto

 -¿Gringotts?-pregunto Lily- ¿Qué es Gringotts?

 - Nunca has oído hablar de Gringotts- interrogo la rubia mas de forma curiosa que alarmada – Bueno…yo no se mucho del lugar, pero mi abuela me ha comentado que es donde guardan los tesoros y las riquezas del mundo mágico aquí en Londres, pero en verdad nunca he ido allí, solo he escuchado hablar de aquel lugar…

 - ¡Que interesante! , me encantaría conocer un lugar así- confeso Lily quien comenzaba a ganar confianza con la chica con la que platicaba- mis padres no son magos, por lo que yo desconozco muchas cosas, pero me fascina la idea de un mundo totalmente nuevo del cual pueda aprender muchas cosas que creía imposibles e incluso inimaginables

 - ¿En verdad eres hija de muggles?- interrogo esta vez la oyente- pues entonces si que tendremos muchas cosas de las que conversar, mis padres ambos son magos y la verdad es que no tienen ni idea de nada a cerca del mundo muggle sin embargo mi abuela dice que ella tuvo la oportunidad de convivir con muchos de ellos, y que realmente son personas fascinantes, y que ella nunca termino de enterarse de todo lo que le hubiese gustado saber a cerca de sus costumbre y todo lo referido a su modo de vida- comento Zami con bastante entusiasmo dando comienzo lo que mas tarde se desencadeno en una entretenida charla donde ambas niñas intercambiaban información respecto a todo lo que ellas consideraban interesante de sus respectivos conocimientos, olvidándose por completo del lugar donde se hallaban…

 - Shhhhh…..silencio- les recrimino un joven de apariencia unos años mayor que se encontraba sentado cerca de ellas – no ven que no dejan escuchar la selección – les dijo un tonto molesto

 - Lo sentimos, ya nos quedamos calladas- aseguraron ambas niñas algo avergonzadas mientras retomaban su atención sobre lo que acontecía en con la selección

 Pettigrew Peter… GRIFINDOR- llego a escuchar la pelirroja entre el bullicio de la sala mientras observaba como un chico bajito y regordete con el cabello castaño avanzaba hasta su respectiva mesa con una expresión de sorpresa y satisfacción como si se encontrase en medio de su fiesta de cumpleaños , cuando nuevamente la voz de la profesora resonó entre los aplausos provocando que su total atención recayera sobre el nombre que pronunciaba – Potter James –anuncio, mientras un niño algo delgado con unas gafas redondas que enmarcaban unos castaños ojos tomaba asiento sobre el taburete preparándose para su selección- ¡GRIFFINDOR!- reitero el parlanchín sombrero provocando los aplausos y victoreas de los miembros de la mencionada casa, mientras el proclamado desfilaba de modo galante hasta la mesa que le correspondía, con una expresión que daba a entender que aquella selección era mas que obvia, actitud que logro delatar a Lily que aquel niño era el mismo que se hallaba en el compartimiento del vagón de aquella tarde.

 - Con que Potter he…James Potter, así se llama – analizo en vos baja mas para si misma

- ¿Qué dices? – Pregunto Zamantha quien se percato de que ella había mencionado algo casi inaudible- ¿Qué con ese chico?

- Mmm…nada…este…solo me enteraba de quien era, es que hoy no tuve un primer encuentro muy agradable con él, es mas, él y su tonto amigo me dieron la impresión de ser unos totales engreídos – recalco mientras rogaba que la rubia no insistiese sobre el tema

- Ha…esta bien…la verdad es que yo no lo conozco pero me tope con él y con otro chico que le acompañaba en el pasillo del tren antes de salir y la verdad es que me parecieron muy graciosos, es mas hasta me habían caído simpáticos, pero si tú dices que son así, pues…bueno yo te creo

-  Bueno, pero yo solo te digo lo que nos paso a un amigo mió y a mí, nada mas…

- ¿un amigo tuyo? ¿Como se llama? ¿Ya fue seleccionado para una casa?- pregunto apresuradamente, mientras Lily se percataba que justo en ese momento el siguiente en la fila era justamente el mencionado

-jajaja, la verdad es que eres bastante singular, pero en un buen sentido, – comento Lily a quien la actitud de Zami le resultaba divertida –Y… Mira- le señalo- ese es…es el chico con el que venía platicando- le indico cuando la el nombre del chico fue citado…

Snape Severus- pronuncio por ultimo la anciana profesora ya a modo de suspiro por el agotamiento que le había significado llevar la tarea de nombrar a cada estudiante de aquella extensa lista, el aludido se coloco el sombreo y…-¡Slytherin!- manifestó el seleccionador mientras Lily  experimentaba como un nudo en la boca del estomago le producía una mala sensación, como si aquello significase un mal augurio el cual no comprendía, pero siendo consiente de la felicidad de su amigo por ir a la casa que el tanto esperaba, y su descontento por hacerlo solo, ya que ella no había sido elegida para asistir allí…

- ¡Oh no! Que mal…esta en Slytherin, hubiera sido bueno que si ya conocías a alguien estuviera en tu misma casa ¿no crees?- le dijo Zami- Bueno…por lo menos aun tienes la posibilidad de conocer a nuevas personas, y quien sabe hasta podrías comenzar de nuevo con algunos ya conocidos- le indico la rubia mientras señalaba con la mirada a un par de niños que se encontraban muy concentrados tratando de descifrar cual sería el hechizo justo para convertir un trozo de madera que tenían entre manos, en una rana cantarina…

- ¡Zami!- reprocho Lily, algo apenada por el comentario de la niña- ya te dije que esos chicos me dieron mala espina la primera vez que los vi, y con aquello fue suficiente para mi, no quiero volver a saber nada, con ninguno de esos dos, se llamen como se llamen, y pertenezcan a la casa que pertenezcan- culmino la ojoverde a modo de juramento, mientras que algo dentro de ella gritaba todo lo contrario

- Bueno esta bien…pero no te enfades con migo, solo fue una sugerencia- menciono de forma picara Zami

El resto de la velada transcurrió sin mayores percances entre rizas y comentarios para las dos niñas que en poco tiempo se habían convertido en amigas, y luego de haber escuchado el discurso de bienvenida ofrecido por el director y haber acabado con la exquisita cena que les fue proporcionada, ambas decidieron seguir al prefecto de Griffindor junto a los demás alumnos de primer año para así poder retirarse a dormir, y una vez llegadas a su nueva habitación comenzaron a desempacar sus pertenencias que ya se hallaban esperándolas en sus respectivos baúles junto a sus camas.

- Y este otro es un pétalo de ajonjolí- le indico Zami a Lily mientras le señala la hoja numero doscientos de su álbum de hiervas mágicas, que se encontraban observando desde hacía casi una hora desde que habían llegado a la habitacion – mi abuela dice que son muy útiles para atraer la buena fortuna y que la consiguió en uno de sus viajes al Mediterráneo – concluyo Zami mientras le mostraba su atesorada colección a su nueva amiga

 

- ¿y esta otra? – apunto Lily a una corola rojiza….

 -¿Cuál…esta?…esta es una…- se preparaba para explicar Zamantha cuando un golpeteo en la puerta de su habitación las distrajo

 -¿Quién es?- inquirió Lily

 - ¡Hola!…¿puedo pasar?…soy su compañera de habitación- informo una niña de vos dispersa desde el otro lado de la puerta

 Ambas niñas que ya se encontraban preparadas con su ropa de cama , listas para dormir, intercambiaron miradas extrañadas pensando en lo inusual que era el que ya a aquella hora recién apareciera una nueva compañera de cuarto – Adelante …pasa –dijo una no muy convencida Zamantha

 - ¡Hola!- atino a decir una niña algo consternada, mientras asomaba su castaña cabellera por la hendidura de la puerta- disculpen que recién me aparezca, pero…¿tienen idea de cuantos pisos tiene este castillos?, a demás de lo difícil de recordar cada pasillo, puerta y pasadizo, sin contar con las escaleras que sin previo aviso cambian de lugar. Uff- suspiro- me he vuelto loca tratando de averiguar donde fue que me bifurque, y es que solo tuve que desviar mi vista por un segundo hacia un extraño cuadro de un hombre obeso que estaba intentando convencerme para que le contase un chiste, porque según le pareció yo tenía cara de payaso, para que cuando me diera cuenta ya no quedara ni rastro de nadie y tuve que ingeniármelas solita para regresar hasta la entrada del castillo donde un hombre llamado Hagrid, que media como no se…unos tres metros se río de mi accidentada travesía y se ofreció amablemente a llevarme con la jefa de la casa, una tal profesora Mc Gonagal, la cual se dedico los siguientes quince minutos de viaje a explicarme detalladamente las consecuencias que me ganaría si se llegase a repetir lo que según ella fue “ un inmenso acto de irresponsabilidad e inconciencia” de mi parte- finalizo casi sin aire, mientras se desplomaba en una silla cercana y continuaba – irresponsabilidad…inconciencia….yo le diré que es inconciencia permitir que una inocente y desprotegida niñita tenga que atravesar por semejante travesía tan solo para llegar hasta su cuarto, y en cima que tenga que soportar escuchar las chillonas recriminaciones de alguien que te dice :” y haber si deja de ser tan distraída señorita Owen”- finalizo imitando la voz de la profesora haciendo que sus compañeras comenzaran a reírse…- Bueno…jajaja…esta bien…ahora si…me presento…mi nombre Alice –acabo la castaña ya un poco mas calmada

 - Wuaaa…esa si que es una verdadera anécdota – recalco Zamantha mientras se ponía de pie para ir junto donde se hallaba la recién llegada- y pensar que todo lo que hemos hecho nosotras a sido ver plantas secas en un  viejo cuaderno- dijo la rubia en forma risueña- mi nombre es Zamantha y ella es Lily- aclaro mientras señalaba a la pelirroja que permanecía sentada en una de las camas con un cuaderno en manos observando a Alice como si no pudiese terminar de creer el cómico personaje que era aquella niña

 - Que bueno, me alegra que por lo menos mis compañeras sean amistosas porque luego de mi experiencia de hoy dudo que halla muchas persona con sentido del humor halla afuera…-decía entre bostezos Alice- la verdad es que quede muerta de sueño luego de mi caminata, así que lo mejor será que me valla a dormir antes de que quede inconciente en la silla .declaro mientras se determinaba a ir hasta la cama que se hallaba vacía

 - Si lo mejor será que todas nos acostemos ya, fue un día agotador par todas, y mañana a primera hora comenzamos las clases, y quiero estar bien despierta para aprovechar cada segundo de aprendizaje –concordó Lily comenzando a despejar su cama de todas las pertenencias que había sobre ella

 - Esta bien, yo también me uno a ustedes- dijo Zami tomando una de las almohadas que había en el suelo – estoy fundida

 Las tres niñas se dispusieron a introducirse entre sus respectivas cómodas, para así disfrutar de un merecido descanso cuando, Lily quien se hallaba de pie junto a Alice fue sorprendida por un repentino alarido de la misma…

 - Oh Lily…mira- dijo mientras acercaba uno de sus dedos a su rostro- es una pestaña…pide un deseo Lily, le ofreció la mima extendiéndole el pulgar donde retenía la pestaña…

 - ¿un deseo?-pregunto algo extraña Zamantha

 - Si…es que es un costumbre muggle- aclaro Alice- Mi mama que tiene algunos amigos que son de origen muggles me la enseño…es muy buena….a mi me funciono varias veces….consiste en que cuando a una persona se le cae una pestaña, esta debe juntar sus dedos con otra persona mientras la pestaña permanece en medio, y luego de repetir tres veces en silencio cual es tu deseo, separan los dedos, y quien se quede con la pestaña es la persona a quien se le cumplirá el deseo, pero se supone que para que funcione debes guardarla pegada en donde esta situado el corazón, para que así aquello que pediste este a cada latido mas cerca de volverse realidad

 - Lily quien conocía aquella tradición se sintió feliz de que alguien allí en ese lugar compartiese con ella algunos viejos hábitos de su niñez y acepto gustosa la invitación de Alice, juntando así la yema de su pulgar con el de la castaña…

 - Bien, ahora repite tres veces tu deseo – le indico Alice

 Lily en realidad se sentía aturdida, aquel día había sido uno de los mas extensos de toda su vida, y todos los sucesos que le acontecieron le marcaron todo un mundo de posibilidades y experiencias nuevas, de pronto su mente se vio inundad de recuerdos, la miradas orgullosas de sus padres…no quería fallarles, quería demostrarles que ellos podían estar satisfechos de su hija; las palabras de desaire de su hermana, no pretendía que su elección de vida las separase con ella; el apoyo incondicional de Severus y la forma en que se entristeció por que ella no perteneciese a Slytherin al igual que él, verdaderamente esperaba que la amistad entre ellos no cambiase, las nuevas amigas que había hecho y que quería conservar y seguir conociendo, y el joven al que había conocido en el tren, aquel chico de  ojos castaños y actitud despreocupada que sin entender porque insistía en ocupar sus pensamientos, aquel in aludido niño moreno cuya presencia había desatado en su precoz corazón una estampida de palpitaciones nunca antes imaginadas por su joven alma…y allí estaba aquel era su deseo…su deseo de poder algún día ser correspondida por aquellos ojos a su mirada

 - Lista- pregunto Alice- 1, 2,3…ya- dijo separando su pulgar del de la pelirroja- OH no! Yo quería que se me cumpliera a mí- exclamo algo decepcionada- ni modo, ahora tienes que colocarlo en tu pecho para que se te realice…

 - Yo aun no entiendo como eso puede hacer que se cumpla un deseo…¿Dónde esta el truco? ¿Qué es lo que hace para que se realice lo que pediste? –insistió Zamantha con el entrecejo fruncido como si ambas estuviesen totalmente locas

 - No es algo que funcione en verdad- argumento Lily comenzando a guardar la pestaña por dentro de su pijama- es solo una costumbre- es una creencia por así decirlo…

 - A no…En eso si que no estoy de acuerdo con tigo, yo si creo que sirva… a mi se me concedieron varios deseos ya… a veces no funciona como espero que lo haga pero al final si cumple- dijo con total convicción en sus palabras, lo cual no le permitió a ninguna de sus espectadoras pudo hacer referencia a lo fantasioso que le resultaba aquella idea

 Una vez que las tres ya se encontraban placidamente envueltas por las colchas de sus confortables camas y sumidas en una penumbra que las invitaba a dejarse llevar hasta un lugar de ensueños donde ni el tiempo ni el espacio eran limites existentes, una fatigada pelirroja comenzaba a perder la batalla contra Morfeo, y reclinando sus parpados hasta el punto en ya no se podían visualizar sus esmeraldas luceros, permitió que su mente se sumiera en una total oscuridad…

Una amalgama de sensaciones de acongojo y jubilo vibraban en su pecho, la aflígete necesidad de llevar lo antes posible a su destino, y la sofocantes aflicción de no saber si sería demasiado tarde, sus piernas comenzaban a flaquearle por culpa del cansancio y su respiración era cada vez mas entre cortada a causa de la agitación, hasta que de repente logro visualizarla, allí estaba, allí se encontraba aquella tan ambicionada entrada, y haciendo un ultimo esfuerzo por mantenerse en pie, aumento su velocidad a través del pasillo que se formaba entre las mesas del gran comedor, irrumpiendo de forma abrupta en aquel espacio donde todos los comensales sin perder el tiempo, dejaron de lado toda actividad previamente realizada para concentrarse en la recién llegada, quien de forma eufórica observaba como la distancia entre ella y su tan anhelada meta se acortaba cada vez mas cuando…

En una especia de giro de 180º aqui traigo una fanfic que comence a escribir hace un año mas o menos….desde mi punto de vista, no es uno de los mejores que he leido, pero es lo bastante aceptable como para ser publicado considerando que fue el resultado de mi primera incurcion en esta rama de la escritura…

Este es un relato en el cual se presenta lo que sería mi versíon de la historia que acontencio con el romance de James Potter y Lily Evans, dos personajes de la saga de Harry Potter, mas especificamente los padres del protagonista…

Espero sea agradable a la lectura…no consta de demaciados capitulos y personalmente me diverti mucho escribirndola…

♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥  

 

¿tu amor me pertenecera?

 

PROLOGO

 

 ¿Alguna vez se han preguntado…que  hubiera sido de James sin Lily o de Lily sin James?… ¿Alguna vez se imaginaron porque las cosas entre ellos pudieron cambiar? ¿Qué fue aquella demostración tan grande de amor que le ofreció aquel joven a la pelirroja para que esta comprendiese que sus intenciones para con ella iban mas allá de una simple conquista? ¿Cómo es que James logro que la mujer de la que el estaba enamorado ya no lo detestase? ¿Habrá sido realmente él quien luego de miles de intentos por acercarse dio el verdadero primer paso? ¿Por qué Lily  primero detestaba tanto aquel moreno y luego de repente lo amaba? ¿Por que esa actitud tan antipática  para con él? ¿O se animaron a pensar en que hubiese sucedido si James se hubiese dado por vencido…y  hubiese desertado de sus intentos por enamorar a Lily?……

Miles de preguntas…..muchas sin respuestas….pero esta es la historia que los hará pensar distinto…porque ¿Quién dice que fue realmente James el primero en enamorarse? ¿Quién asegura que fuel verdaderamente él quien “triunfo” en esa batalla? ¿Porque subestimar el poder de una mujer enamorada?…¿o porque pensar que fue distinto a lo que siempre se creyó? Después de todo esa es una respuesta que solo se hallara una vez que se comprenda que el destino ha veces puede ser el mas obstinado de nuestros maestros…ya que nos enseña constantemente que hay caprichos que la vida se da para con nosotros, que muchas veces no comprendemos pero que siempre terminan sucediendo….como se supone que tiene que ser…

 

Esta es una historia que escribi hace dos o tres años, inspirada en un poema similar que escribi un tiempo antes, y con la cual muchas veces me tente a sentirme identifica….

♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥  

 

“Porque las cartas sin destinatario son muchas veces las únicas que vale la pena escribir”

 

la rosa mas venenosa

 

La rosa mas venenosa

 

No puedo creer como es que no les permito a mis lágrimas escaparse de mis ojos…

No puedo concebir como es posible que de a poco me vaya olvidando de lo que se sentía ser feliz…mientras pienso en lo dichosos que son los demás al mismo tiempo que me siento tan desgraciada.

A nadie le gusta escuchar mis palabras…y es porque últimamente no encuentro ninguna palabra alegre o que la gente quiera oír

Solo pasan por mi mente los recuerdos del profundo dolor que anida dentro mió…y que guardo en un inútil intento de ocultarlo…pero a la vez odio no poder liberarlo.

Me siento prisionera de una vida que aborrezco…y que odio aun mas al recodar como en mi infancia la adoraba.

Y ya nada es igual…todo ha cambiado y siento una inmensa culpa por no poder volver atrás, y me arrepiento de tantas cosas….de tantas palabras que calle…de tantos sueños que mate…de tantas ilusiones que tan solo contemple….Y de tantos deseos que acecine.

Me arrepiento de tantas cobardías que realice y de tantas tentadoras imprudencia que deje escapar sin cometerlas

Me siento como si me encontrara al final de un camino y descubriera que todos han llegado igual que yo…pero ellos han traído consigo un centenar de vivencias que acarrean y que recogieron mientras lo trascurrían…vivencias a las cuales pueden recordar y contener dentro de si como preciosos tesoros que nadie les puede quitar y que son dignos de admirar y hasta envidiar porque son la verdadera esencia de haber transcurrido aquel camino para llegar hasta allí

Mientras yo solo camina ciegamente con la mente firme y concentrada en el horizonte esperando con ansias llegar sin cometer errores o imprudencias…sin advertidme que por mi lado se escapaban todas aquellas oportunidades que ya no volverán…y que la única culpable soy yo…

Siento como si el mundo no comprendiera como me siento porque todos creen entender…pero nadie se detiene a escuchar cual es el verdadero problema…y todos le otorgan la total responsabilidad a mi crítico periodo de la edad en la que los cambios son inevitables…

Sin embargo mas allá de mi optimismo el cual se a desvanecido notablemente, mi mayor frustración es el hecho de que siento que yo no he cambiado….es sentir que no viví una vida…sino que la trascurrí como quien ve una proyección cinematográfica ajena a sí misma.

Odio sentirme así…y odio que nadie quiera aceptar que tengo mis motivos para hacerlo…y odio tener razón con mis motivos.

Odio…odiar…no me gusta ser así…yo no lo era…no era una persona que cultivara esa clase de sentimientos

Y es que eso es lo que cambio…en vez de crecer e decrecido…en vez de avanzar he retrocedido…y en vez de poseer cada vez mas experiencia la he perdido.

Y es que la verdad la vida no me parece sonreír…Quizás solo soy yo que me he vuelto un tanto escéptica pero…

Es que me encuentro aquí sola…tratando de entender en que punto me perdí…tratando de entender en que punto me cubrí los ojos para no ver…y deje de vivir…

Y creo haber encontrado el lugar de donde es oriundo este intenso problema del que no puedo escapar desde hace tanto tiempo…

Es desde el momento en que me enamore de ti…es desde el momento en el que por primera vez contemple tu mirada y observe tu sonrisa

Y creí que el mundo no podía ser mejor…desde el momento en que comprendí como se sentía tener todos a aquellos tan bellos sentimientos de los cuales mi ser se alimentaba desde mi infancia cuando de forma ingenua y hasta inocente  soñaba despierta con poder comprender todas aquellas palabras de amor con las que crecí, mientras leía  aquellas historias de tristezas profundas y amores secretos.

Pero encontré allí la frase cable que era inseparable…los amores secretos que daban sin remedio como fin un profundo dolor del cual yo nunca me hubiese imaginado protagonista.

Pero que desdicha la mía. .de que la única historia de la que fuese protagonista no poseía un final feliz…sino tan solo lágrimas escondidas, alegrías fugaces, sonrisas triviales y un inmenso dolor por condenarme a mí misma a estar alejada de ti…

De ti mi primer amor…aquel al que no me atrevo a nombrar como mi único amor por miedo de que mis palabras sean talladas en piedra y ya nunca las pueda barrar…

Tú a quien más de una vez he visto sufrir y he querido curarte las heridas de tu bello corazón sin importarme las secuelas que aquello me pudiese producir en el mío.

Y es que es allí en esa frágil punto en el que mi camino se desvió y dio un vuelco del que nuca mas me pude recuperar.

Porque cada palabra tuya, cada expresión de tu rostro, cada vez que te observaba mirara a la nada o me deleitaba soñando con tu felicidad, o fantaseaba con el roce de tus manos sobre las mías, mi ser parecía sentirse satisfecho, y se engañaba a si mismo, dejándose embelezar y olvidando por un fugaz instante mi martirio….creyendo que todo aquello valía la pena, que aquel sacrificio sería de alguna forma bien recompensando.

Pero no era así…no es así…porque yo sigo aquí sola…mirando asía la luna…jugando con la idea de que desde donde te encuentras observas la misma luna que yo, y que con un toque vano de esperanza…podrías estar pensando en mí

Mientras tú te encuentras en algún otro lugar…muy lejano a mí…viviendo tu propia vida…y soñando tus propios sueños, de los cuales yo soy parte.

Por ello es que mientras escribo estas palabras y me dejo atrapar por la oleada de emociones que fluyen ferozmente de una melodía romántica que flota en el aire y se pierde en el silencio del vació…me encuentro confesando lo que siempre me esmere en negar…

Me encuentro confesando que sin querer me he topado con lo que muchos consideran una bella flor poseedora de una belleza imponente y hasta irresistible por su misteriosa presencia y su inexplicable esencia que hasta pareciese ser llena de magia…y otros consideran como el peor castigo…la mas pesada cruz que un ser pueda cargas…el acecino mas cruel y maligno que nadie se pudiese imaginar…

Mientras que yo solo me limito a expresarme simplemente y comprobar que me he topado con la rosa más venenosa que existe…el amor

 

atte: quien nunca se llamara dueña de esa rosa…

Aquí traigo un cuento viejísimo que escribí de pequeña , es algo corto, pero es solo para ver como va funcionando el blog…

sin mucho que agregar solo voy a mencionar que espero la lectura sea del agrado de quienes lo lean…

♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥ º ♥  

Muchas culturas antiguas de Latinoamérica afirmaban que cuando en las noches despejadas la luna se tornaba color ambar…era símbolo de que ocurriría una tragedia….ya que esta particular tonalidad se debia a que dicha deidad se encontraba furiosa por algún acto de la humanidad…

 mujer mirando la luna

 

(más…)